Historia
de la Causa de Beatificación
y Canonización
Al
cumplirse 5 años de su fallecimiento, la Conferencia Episcopal Argentina, en su
Asamblea Plenaria de noviembre de 2003, decidió abrir la causa de beatificación
y Canonización del Card. Eduardo Francisco
Pironio y ser ella el actor principal de la misma.
En
el mes de abril de 2005 la causa fue introducida en el tribunal eclesiástico
del Vicariato
de Roma y se designó Postulador al Padre Giuseppe Tamburrino,
monje benedictino y
sacerdote de la Abadía de Praglia, Italia.
Obtenido
el parecer favorable a la admisión de la causa por parte de la Conferencia
Episcopal del Lacio, el Cardenal Camilo Ruini, el 13 de
junio emite el Edicto para poner en conocimiento
de la comunidad eclesial la solicitud de la causa y solicitar noticias sobre la
fama de santidad del Siervo de Dios. El
texto completo del edicto, firmado por el cardenal Camillo Ruini, vicario
general, y Giuseppe Gobbi, notario, dice así:
“El
5 de febrero de 1998 murió en Roma el siervo de Dios Eduardo Francisco Pironio,
cardenal de la santa Iglesia romana.
El
siervo de Dios, hombre de profunda cultura teológica y espiritual, a través de
su servicio al Señor y a la santa
Iglesia en los diversos ministerios a los que fue llamado, y con su participación
personal en el sufrimiento y en la cruz
de Cristo en varias circunstancias de su vida, testimonió su gran fe en Dios
con la alegría de ser su consagrado y
con el deseo constante de comunicarla a los jóvenes de hoy.
Habiendo
aumentado cada vez más, con el paso de los años, su fama de santidad, y
habiéndose solicitado formalmente incoar la causa de beatificación y
canonización del siervo de Dios, al darla a conocer a la comunidad eclesial,
invitamos a todos y cada uno de los fieles a comunicarnos directamente o enviar
al Tribunal diocesano del Vicariato de Roma (plaza S. Giovanni in Laterano,
6–00184 Roma) todas las noticias que, de
cualquier manera, puedan proporcionar elementos favorables o contrarios a la
fama de santidad de dicho siervo de Dios.
Además,
debiéndose recoger, a tenor de las disposiciones legales, todos los escritos a
él atribuidos, ordenamos, con el presente Edicto, a todos los que posean
alguno, que envíen con la debida solicitud a dicho Tribunal cualquier escrito
que tenga como autor al siervo de Dios, si no ha sido ya entregado a la
Postulación de la causa.
Recordamos
que con el nombre de escritos no sólo se entienden las obras impresas, que por
lo demás ya han sido reunidas, sino también los manuscritos, los diarios, las
cartas y cualquier otra escritura privada del siervo de Dios. Los que deseen
conversar los originales, pueden presentar una copia debidamente autenticada.
Establecemos,
por último, que este Edicto permanezca fijado durante dos meses en las puertas
del Vicariato de Roma, así como en las de la Curia de La Plata (Argentina), y
que sea publicado en la Revista diocesana de Roma y en los diarios L’Osservatore
Romano y Avvenire.”
Dado en Roma, en
la sede del Vicariato, el 13 de junio de 2005.














