Oración al Siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio

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viernes, 17 de abril de 2015

La Voz de PIRONIO

I Congreso de comunicadores Católicos
Mar del Plata , Octubre 1996

Clase Magistral del Cardenal Eduardo Pironio a los periodistas católicos reunidos en Mar del Plata.
El congreso intitulado "El primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación"contó con la presencia del arzobispo John Foley experto en comunicación y por entonces presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales. Al encuentro asistieron cerca de 1500 comunicadores de toda la Argentina, el congreso inédito en nuestro país también contó con la presencia de 18 obispos (Laguna, Arancedo, Giaquinta, Maccarone, Rómulo García, Maulión, entre otros), el mencionado Monseñor Foley y el encargado del departamento de comunicación del CELAM Monseñor Juan Luis Ysern. La comisión de comunicación social de la episcopal argentina estuvo a cargo de Monseñor Casaretto (obispo de San Isidro) y estaba integrado por el sacerdote Jorge Oesterheld, la periodista Laura Moreno y la socióloga Lía Zervino
El Cardenal Pironio hizo incapié en la vocación del comunicador social, el anunció de la buena nueva, la Iglesia misionera y del tercer milenio. En la voz de Pironio se delinean las principales estrategías de los comunicadores sociales del tercer milenio.

En el video podemos escuhar el audio de la exposición de Pironio compilado con fotografías del Siervo de Dios. 

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A continuación Crónicas periodísticas del Congreso

Nota I

La Nación edición impresa del sábado 05 de octubre de 1996 

Etica, medios y compromiso

Más de 1400 personas se reunieron ayer para poner en el centro del debate el papel de los comunicadores sociales vinculados con la Iglesia.
El encuentro, que comenzó el jueves en esta ciudad en el marco del Primer Congreso de Comunicadores Católicos que concluirá mañana, tuvo ayer, en su segunda jornada, la palabra del cardenal Eduardo Pironio, quien se refirió a los desafíos de los comunicadores de la Iglesia ante el tercer milenio. "La verdad no se inventa ni se calla -dijo Pironio-; los periodistas católicos deberán ser los profetas de la esperanza, pero esto no significa vivir ciegos ante los difíciles problemas del mundo, sino aproximarse a ellos con otro punto de vista." Más adelante, Pironio lamentó que "la Iglesia tenga miedo, que no sepa escuchar para poder anunciar, que se mantenga en la pura defensa de la verdad y no se comprometa en la audacia de la profecía".
El obispo de Mar del Plata, José María Arancedo, dijo que "la tarea consiste en ayudar al hombre y a la mujer a formarse una conciencia crítica frente a los medios que les permita, en un contexto pluralista, discernir los valores auténticos y tomar una actitud de responsabilidad ética y de compromiso social".
En la videoconferencia posterior, organizada por periodistas de España, Perú y Chile, se expresó que "existen grupos que quedan de lado, por lo que hay que oponerse al monopolio de la propiedad de los medios".

Nota II


La Nación, Martes 08 de octubre de 1996 | Publicado en edición impresa
Por Bartolomé de Vedia


La Iglesia busca el diálogo con la sociedad

MAR DEL PLATA.- La convicción generalizada de que la Iglesia debe crear canales de comunicación cada vez más amplios y participativos, que dinamicen y profundicen su diálogo con la sociedad, fue el resultado más evidente del I Congreso de Comunicadores Católicos, que se desarrolló entre el jueves y el domingo últimos en Mar del Plata. Los miembros de la Comisión de Comunicación Social del Episcopado, que preside el obispo Jorge Casaretto, no ocultan su satisfacción por las notables proporciones que adquirió este primer encuentro, en el que participaron periodistas y agentes comunicadores de todas las regiones del país.

UNA GRAN MOVILIZACIÓN

Varios factores se conjugaron para que el congreso se convirtiera en una experiencia fecunda y movilizadora: 
- El número sorprendentemente elevado de participantes. Se inscribieron más de mil quinientos comunicadores, una cifra que superó largamente las previsiones de los organizadores. Los asistentes se alojaron en 18 hoteles, casas de familia y cinco colegios.

- El hecho de que el encuentro haya convocado a periodistas ampliamente conocidos -como Magdalena Ruiz Guiñazú, NelsonCastro,  Oscar RaúlCardoso, José María Pasquini Durán, José Ignacio López, Washington Uranga, Alberto Muney, Santiago Pita Romero, Fernando Flores, Gonzalo Peltzer, Tito Garabal o José María Poirier- y, al mismo tiempo, a los redactores de modestos boletines eclesiásticos o de remotas FM parroquiales de los más olvidados rincones del país. Hubo quien recorrió 3100 kilómetros para llegar al congreso.
- La llamativa variedad de revistas, periódicos y otras publicaciones católicas exhibidas y de otras iniciativas, como grabaciones en CD ROM, videos o una muestra de 1300 libros.
. El entusiasmo y el espíritu participativo que imperaron durante los espacios de reflexión abiertos por el congreso y la coincidencia generalizada en favor de una revitalización del diálogo de la Iglesia con la sociedad, sobre la base de una actitud de apertura informativa en la que se comprometan los laicos y no sólo los niveles jerárquicos de la Iglesia.
En el acto de clausura, Casaretto afirmó que el congreso había marcado la necesidad de un cambio que permita superar los métodos con que los católicos han venido trabajando desde los tiempos del Concilio de Trento (sin que esto implique desmerecer lo que ese lejano concilio significó históricamente) y que ayude a introducir de lleno a la Iglesia en la cultura pluralista de este tiempo. "Es necesario que aprendamos a pensar, definitivamente, que la evangelización la tenemos que hacer con la fuerza del Evangelio y no con la fuerza de los poderes establecidos", afirmó Casaretto.

PIRONIO, UNA PRESENCIA FUERTE

La participación de 18 obispos -Laguna, Arancedo, Giaquinta, Maccarone, Rómulo García, Maulión, el secretario del Departamento de Comunicación del Consejo Episcopal Latinoamericano, el chileno Juan Luis Ysern, entre otros- y, sobre todo, la presencia del cardenal Eduardo Pironio, cuyo liderazgo espiritual mantiene plena vigencia entre los argentinos, y particularmente entre los marplatenses, como se puso de manifiesto en cada una de sus apariciones públicas, contribuyeron a dar animación y realce al encuentro. Un buen comunicador es siempre un contemplativo, dijo Pironio, un hombre que escucha siempre a Dios y al hombre. Casaretto se refirió a los principales desafíos que el congreso deja planteados: "La exigencia de que la Iglesia avance hacia una mayor profesionalización en materia informativa, la necesidad de una mayor valoración de los medios masivos por parte de la comunidad católica y, por último, la decisión de crecer en espiritualidad, porque -como dijo el cardenal Pironio en este mismo encuentro de Mar del Plata- no podemos transmitir lo que no vivimos".

Click Aquí para descargar en PDF el Texto de la ponencia del Cardenal Pironio, aunque el texto publicado no coincide en su totalidad con la alocución hecha por Pironio en Mar del Plata debido a que No se trata
de una transcripción del audio. 



martes, 5 de agosto de 2008

Aniversario 2007 - Pontificio Ateneo Regina Apostolorum

Jornada de estudio sobre el Cardenal Pironio
Pontificio Ateneo "Regina Apostolorum" 


El 6 de febrero de 2007 se realizó un homenaje al siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio en el Pontificio Ateneo "Regina Apostolorum" con la presencia del Secretario de Estado Cardenal Tarcisio Bertone y el Secretario general de la gobernación del vaticano Monseñor Renato Boccardo.

En la jornada de estudios expusieron: padre Aquilino Bocos C.F.M,  Monseñor Renato Boccardo, padre Stefano Visintin O.S.B, Gianni Labella (Comunidad San Egidio), Francesco Gallo, Francesca Zabotti (moderadora). Al culminar las exposiciones el Secretario de Estado Cardenal Tarcisio Bertone presidió la misa en recuerdo del Cardenal.

A continuación el audio de la exposición del padre Aquilino Bocos






Luego de las exposiciones tuvo lugar la celebración de la eucaristía presidida por el Cardenal Secretario de Estado Tarsicio Bertone



CONCELEBRAZIONE EUCARISTICA IN RICORDO
DEL CARD. EDUARDO FRANCISCO PIRONIO IN OCCASIONE
DELLA GIORNATA DI STUDIO SULLA SUA FIGURA E LA SUA OPERA
OMELIA DEL CARD. TARCISIO BERTONE
Pontificio Ateneo "Regina Apostolorum" (Roma)
Martedì, 6 febbraio 2007

La Parola di Dio, che abbiamo ascoltato nelle tre Letture ora proclamate, ci invita a portare la nostra attenzione su alcuni aspetti fondamentali del sacro ministero, secondo l'Antico e Nuovo Testamento, per poterli poi riscontrare nella figura del Servo di Dio, il Card. Eduardo Francisco Pironio, di cui ricordiamo il nono anniversario della santa morte.
La Prima Lettura, presa dal Libro del Deuteronomio (10, 8-9), accenna al compito particolare dei figli di Levi nel popolo di Israele. Questo passo è stato splendidamente commentato dal Santo Padre Benedetto XVI in occasione deldiscorso per gli auguri natalizi alla Curia Romana. Vale la pena di citare qualche frase:
"Dopo la presa di possesso della Terra ogni tribù ottiene per mezzo del sorteggio la sua porzione della Terra santa e con ciò prende parte al dono promesso al capostipite Abramo. Solo la tribù di Levi non riceve alcun terreno: la sua terra è Dio stesso.
"Questa affermazione aveva certamente un significato del tutto pratico. I sacerdoti non vivevano, come le altre tribù, della coltivazione della terra, ma delle offerte. Tuttavia, l'affermazione va più in profondità. Il vero fondamento della vita del sacerdote, il suolo della sua esistenza, la terra della sua vita è Dio stesso. Il sacerdote può e deve dire anche oggi con il levita: "Dominus pars hereditatis meae et calicis mei". Dio stesso è la mia parte di terra, il fondamento esterno ed interno della mia esistenza.

"Questa teocentricità dell'esistenza sacerdotale è necessaria proprio nel nostro mondo totalmente funzionalistico, nel quale tutto è fondato su prestazioni calcolabili e verificabili. Il sacerdote deve veramente conoscere Dio dal di dentro e portarlo così agli uomini: è questo il servizio prioritario di cui l'umanità di oggi ha bisogno".
L'apostolo Paolo, nella seconda Lettura, riprendendo le immagini presenti nei vaticini dei profeti Geremia ed Ezechiele, ne vede la realizzazione nel ministero neotestamentario.





"Ecco, verranno giorni, oracolo di Jahwe, nei quali concluderò con la casa di Israele una nuova alleanza... Porrò la mia legge nel loro intimo, la scriverò nel loro cuore" (Ger 31, 31-33).
"Vi darò un cuore nuovo, immetterò nel vostro intimo uno spirito nuovo ... Effonderò il mio spirito su di voi" (Ez 36, 26-27). "Voi siete la lettera di Cristo - dice san Paolo - redatta da noi, non con inchiostro, ma con lo spirito del Dio vivo, non su tavole di pietra, ma sui vostri cuori di carne".
E dichiara di essere egli stesso "ministro della Nuova Alleanza, non della lettera, ma dello Spirito" (2 Cor 3, 3-6).
Ma l'anima, la spinta interiore del nuovo ministero la troviamo nel brano del Vangelo di Giovanni: l'amore che Dio Padre ha per Gesù suo Figlio, questi lo trasfonde nei suoi discepoli: "Come il Padre ha amato me, così io ho amato voi": Gesù vuole che i suoi discepoli "rimangano" nell'amore che Egli ha per loro; ma questo è possibile solo se essi dimostrano di rispondere al suo amore, osservando quanto egli ha loro insegnato e comandato.
Questo reciproco rapporto di amore è fonte di gioia per Gesù, ed egli la trasmette con abbondanza ai suoi discepoli. La reciprocità di amore e di gioia, tra Gesù e i suoi, deve espandersi anche nei discepoli tra loro: amarsi gli uni gli altri, con lo stesso amore con il quale egli li ha amati. Allora si diventa "amici di Gesù" perché, attraverso la circolazione di amore, si fa l'esperienza profonda di Dio: è la conoscenza, in senso biblico, forte. L'amore e la conoscenza esperienziale di Dio sono alla base della missione: "Non voi avete scelto me, ma io ho scelto voi, perché andiate e portiate frutto" (Gv 15, 9-17).



La luce di questo nuovo ministero, guidato dallo Spirito Santo e come continuazione ed espansione dell'amore del Padre e del Signore Gesù nell'amore verso i fratelli, rifulge splendidamente nella vita e nella missione del Card. Eduardo Francisco Pironio.
Egli ha fatto della sua vita e del suo ministero un continuo atto di lode e di amore a Dio e ai fratelli, sostenuto da una fede incrollabile e da una gioiosa speranza.





"Magnificat": è la parola in cui egli raccoglie tutta la sua vita di uomo, di cristiano, di sacerdote, di Vescovo e di Cardinale. È quasi il ritornello della sua vita; è la parola che ripete nel Testamento ben tredici volte. Gli esce da dentro, piena di gratitudine, di gioia e di misericordia; parola di dolore, di tenerezza e di speranza:
- "Magnificat" per il dono della vita; per il dono inestimabile del battesimo;
- "Magnificat" per il sacerdozio, per l'episcopato: "Mi sono sentito straordinariamente felice di essere sacerdote e vorrei trasmettere questa gioia profonda ai giovani d'oggi... Il Signore mi ha voluto "padre, fratello e amico" dei sacerdoti, dei religiosi e religiose, di tutto il popolo di Dio. Ho voluto esser semplicemente presenza di "Cristo, speranza della gloria"... Rendo grazie al Signore per avermi fatto capire che il Cardinalato è una vocazione al martirio, una chiamata al servizio pastorale e una forma più profonda di paternità spirituale. Mi sento felice di essere martire, di essere pastore, di essere padre" (Dal suo Testamento spirituale).
Il Santo Padre Giovanni Paolo II, nell'Omelia della Messa di suffragio del Cardinale, affermava: "Egli è stato testimone di quella fede coraggiosa, che sa fidarsi di Dio anche quando, nei disegni misteriosi della sua Provvidenza, consente la prova... L'esistenza del Cardinale è stata un cantico di fede al Dio della vita... Egli ha testimoniato la sua fede nella gioia, ...gioia di servire il Vangelo nei vari e onerosi compiti che gli furono affidati...".

Il Cardinale Pironio è stato per molti credenti presenza del Signore, trasparenza di vangelo, azione luminosa dello Spirito. Ha compiuto il bene, e la bontà ha reso feconda la sua vita. La sua presenza è stata sempre accompagnata da grande cordialità e semplicità. Ha suscitato simpatia e spontanea comunione; trasmetteva pace e gioia; con la parola infondeva forza e speranza soprattutto ai giovani, di cui è stato vero amico. Volgere a lui lo sguardo e il ricordo significa accogliere la sfida ad essere presenza del Signore nella società e nella Chiesa. Si tratta di farlo con occhio sereno e con ascolto attento, comunicativo e umile. Come ha fatto lui, che ha saputo stare nel centro senza essere al centro.
"La mia vita sacerdotale è stata sempre caratterizzata da tre grandi amori e presenze: il Padre, Maria Santissima, la Croce". E crediamo di non sbagliare se a questi tre amori ne aggiungiamo un quarto: la Chiesa.

Il Cardinale Pironio amò appassionatamente la Chiesa, popolo di Dio, mistero di comunione missionaria, come abitualmente la definiva. Diede la sua vita, e lavorò intensamente per una Chiesa "pellegrina, povera e pasquale", una Chiesa della gioia e della speranza, solidale con le tristezze e le sofferenze degli uomini, come la scoprì fin dal Concilio, una Chiesa madre che, come tale, insegna. È stato presente nel cuore della Chiesa con la sua santità personale, il suo ministero, il suo prestigio. In un mondo sempre più chiuso dall'egoismo e dalla violenza che nasce dall'odio, la Chiesa - diceva - è chiamata a dare testimonianza dell'amore e ad educare nuovamente gli uomini all'amore.

Pironio, uomo di Dio, irradiava la santità di Dio nella Chiesa. Che la luce di questa santità, riflessa sul volto e nella vita di testimoni come il Cardinale Pironio, continui a risplendere e ad illuminare il nostro cammino.
Accogliamo con riconoscenza al Signore il dono che ha fatto a noi, a tutta la Chiesa, nella persona, nella vita e nel ministero del Servo di Dio Card. Pironio, e nutriamo la speranza che presto la Santa Madre Chiesa voglia riconoscere la sua santità e proporlo come esempio di vita e intercessore presso Dio per tutti noi e per la Chiesa intera.

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CRÉDITOS: Texto, Audio e imágenes propiedad de Legionarios de Cristo. 
Homilía Card. Bertone: web vaticano 
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