Oración al Siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio

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ROMA: CONCLUYÓ LA FASE DIOCESANA DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN  DEL SIERVO DE DIOS EDUARDO CARDENAL PIRONIO 11 DE MARZO DE 2016  ...

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domingo, 2 de febrero de 2020

Misa en Memoria del Cardenal Pironio

Domingo 02 de febrero de 2020, Basílica Nuestra Señora de Luján

El Domingo 02 de febrero de 2020 se celebró en la Basílica de Luján una misa en memoria del Cardenal Pironio [aunque la fecha de su fallecimiento es el 05 de febrero]. La eucaristía se realizó como apertura del "Año Pironiano" por la celebración de los 100 años del natalicio del cardenal que tendrá lugar el 03 de diciembre de 2020.
Crédito Obispado de Mar del Plata
La Santa Misa estuvo presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina monseñor Oscar Ojea [Obispo de San Isidro] y concelebrada por monseñor Carlos Malfa [obispo de Chascomús], monseñor Jorge Scheinig [arzobispo de Mercedes – Luján]; monseñor Fernando Maletti [obispo de Merlo – Moreno]; monseñor Gabriel Mestre [obispo de Mar del Plata]; monseñor José María Baliña [obispo auxiliar de Buenos Aires]; y así cómo también concelebrda por varios sacerdotes.

crédito Obispado de Mar del Plata 

Crédito Obispado de Mar del Plata

Finalizada la eucaristía, el secretario general del Episcopado, monseñor Malfa brindó información sobre el estado de la causa de beatificación del cardenal Eduardo Pironio, cuya fase diocesana concluyó en 2017 y todavía se espera el estudio de un milagro. [VER ESTADO DE LA CAUSA]

Concluida la misa, los jóvenes de Acción Católica de Mercedes-Luján, los familiares del cardenal Pironio y la familia  marplatense -cuyo milagro está siendo objeto de estudio-, colocaron una ofrenda floral en la tumba del cardenal y allí también los obispos ofrecieron una oración en memoria de Pironio  junto a cientos de fieles.
La Conferencia Episcopal Argentina encaró a la Acción Católica Argentina organizar la conmemoración eclesial del centenario del natalicio junto con  Deplai, el Instituto Card. Pironio de la Pastoral de Juventud, la Universidad Católica Argentina (UCA) y CLADeES (Centro Latinoamericano de Evangelización Social), entre otros. 
Crédito Diario el 9 de Julio
Además desde la Basílica de Luján monseñor Gabriel Mestre obispo de Mar del Plata publicó en  facebook un mensaje recordando al Cardenal Pironio y pidiendo por la diócesis.
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[TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA DE MONSEÑOR OJEA]

martes, 5 de marzo de 2019

21° Aniversario . Basílica de Luján


MISA EN LA BASÍLICA DE LUJÁN


[Con Información de la Diócesis de Nueve de Julio]
Comenzaron las celebraciones en conmemoración de un nuevo aniversario del fallecimiento del cardenal Pironio
Mons, Torrado y Mons. Malfa ante la tumba del Cardenal  - 3 de febrero de 2019


El domingo 3 de febrero, comenzaron las conmemoraciones por el 21º aniversario del fallecimiento del cardenal Eduardo Francisco Pironio.La jornada dominical se inició con la misa organizada por la Acción Católica Argentina que fue presidida por el obispo de Nueve de Julio, Monseñor Ariel Torrado Mosconi en la Basílica de Luján.
Fue  concelebrada por Mons. Carlos Malfa, obispo de Chascomús y Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, quien fuera por muchos años secretario y amigo personal del cardenal Pironio, y que sigue de cerca su causa de beatificación.  
Además también concelebró la misa Mons. Joaquín Sucunza, Vicario General de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Participaron de la misa los dirigentes de la Acción Católica Argentina y los cantos litúrgicos estuvieron a cargo de los jóvenes de dicha institución. La basílica de Luján estuvo colmada de fieles que se acercaron a implorar por la pronta beatificación del siervo de Dios.



Durante la homilía, Monseñor Ariel Torrado Mosconi  destacó que el cardenal Pironio “fue un profeta de nuestros tiempos”. Lo describió como un “hombre de atenta escucha y de silencio contemplativo, siempre se concibió como enviado y mensajero. Antes de hablar, escuchaba. Más que liderar, gustaba de aconsejar. Antes que protagonizar, prefería animar y confortar. En vez de mandar, optaba por servir. Y, sin embargo, aún hoy sigue siendo para nosotros guía, modelo y testimonio”.
Asimismo recordó que su “teología de la pascua” y su amor probado a la cruz, lo sostuvieron en los momentos de oscuridad, incomprensión y dificultades tanto en la sociedad como en la Iglesia. Y esto lo hizo capaz, además, para comprender, consolar y orientar a tantas personas en la misma situación”.El obispo de Nueve de Julio subrayó que “fue un profeta de la civilización del amor en tiempos difíciles predicando y testimoniando la esperanza” y exhortó a los cristianos a que continúen “esta estela, está huella que nos marcó”.



[Información de AICA]
Estuvieron presentes en la misa numerosos amigos, allegados, familiares del cardenal, junto con el presidente nacional de la Acción Católica Argentina-Rafael Corso, la vicepresidenta primera nacional Claudia Carbajal, el tesorero nacional Néstor Caruso, la secretaria del Consejo Nacional Soledad Taglianetti y miembros del Consejo Nacional.


La celebración contó con la participación de la profesora Beatriz Buzzetti Thomson, vicepostuladora en la fase diocesana de la causa de beatificación de Pironio; Emilio Inzaurraga, presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz; Daniel Martini, director del Departamento de Laicos (Deplai); el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, y numerosos dirigentes de la Acción Católica de diversas diócesis, especialmente los jóvenes de Mercedes-Luján que animaron los cantos y guiaron la misa.

No estuvo ausente en el recuerdo el cariño del cardenal Pironio por la juventud y el recuerdo de su “inspiración” para llevar adelante la Jornadas Mundial de la Juventud para testimoniar la fe joven en la Iglesia, que junto a San Juan Pablo II pusieron en marcha y siguen constituyendo a más de 35 años un punto de encuentro para los jóvenes católicos del mundo, como lo fue recientemente en Panamá.

La celebración cerró con una oración en la tumba que guarda los restos del cardenal Pironio, a los pies del altar del Sagrado Corazón en la basílica, donde Mons Malfa pidió rezar con fe y constancia para pedir la gracia de la pronta beatificación del purpurado argentino.



HOMILÍA COMPLETA BASÍLICA DE LUJÁN

jueves, 6 de diciembre de 2018

98° ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CARDENAL PIRONIO

El 03 de diciembre de 2018 se celebró un nuevo aniversario del nacimiento de nuestro querido Cardenal Eduardo Pironio!

SANTA MISA EN LA CASA NATAL DEL SIERVO DE DIOS


Lunes 3 diciembre 2018 | FUENTE CADENA NUEVE


Centro Vocacional Cardenal Pironio. Foto Cadena Nueve



domingo, 17 de junio de 2018

El Cardenal Sandri recuerda al Card. Pironio



Discurso del Cardenal Leonardo Sandri 
durante la Jornada en memoria del Siervo de Dios 
Cardenal Eduardo Pironio
 (Palacio San Calixto, Congregación para las Iglesias Orientales)

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JORNADA EN MEMORIA DEL SIERVO DE DIOS CARDENAL EDUARDO PIRONIO

[Texto original en Italiano. Fuente Osservatore Romano. 
Traducción al español: Nuria para cardenaleduardopironio.blogspot.com.ar]

Roma, Miércoles 30 de mayo de 2018

El Cardinal Leonardo Sandri prefecto de las Iglsias Orientales participó hoy en la primera parte de la jornada organizada por la Embajada Argentina ante la Santa Sede para recordar la figura del Siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio en el vigésimo año de su muerte. 

En la apertura el Cardenal Sandri presidió la celebración eucarística en la Iglesia de Santa Maria della Scala concelebrada por el Arzobispo de Spoleto Norcia Monseñor Renato Boccardo, el Secretario General de la Gobernación del Estado Ciudad del Vaticano Monseñor Fernando Vérgez y el obispo de Chascomús Monseñor Malfa entre otros prelados. 



INTERVENCIÓN DEL CARDENAL SANDRI
Agradezco al embajador Rogelio Pfirter por la organización de esta jornada que nos ofrece la oportunidad de reavivar la memoria del Siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio del cual aspiramos que el camino a la beatificación proceda sin dificultad. Y por medio de los trabajos de esta mañana se permitió de encontrarnos muchos de los que estamos vinculados a su memoria en las diversas etapas de su servicio sacerdotal y episcopal.
Hoy he tenido la oportunidad de de ofrecer una reflexión en la homilía de la Santa Misa celebrada esta mañana en el cual me he limitado a recoger un trozo de la personalidad del Cardenal Pironio, aspectos enmarcados en  su "legado" que es el tema de la primera sesión de esta jornada. 
Tuve la alegría de poder tenerlo al lado mío durante mi camio de formación en el seminario por algunos años al por entonces rector Eduardo Pironio antes de que fuera obispo auxiliar de La Plata.  Desde ese lugar, unos días antes de mi ordenación sacerdotal, que tuvo lugar el 2 de diciembre de 1967, Mons. Pironio me escribió una tarjeta de felicitación que todavía guardo cuidadosamente, y me emociona volver a leer justo después de la celebración de mi Jubileo oro sacerdotal.


“Muy querido Sandri: ¡ qué alegría saber que dentro de muy poco, serás sacerdote! Cómo siento revivir en el tuyo, fresco y generoso, la alegría de mi propio sacerdocio! Te encomiendo a la Virgen de un modo especial. Ella – bajo la acción del Espiritu – formará en ti al nuevo Cristo. Yo deseo que tu vida sea sencillamente eso: una permanente presencia de Cristo entro los hombres. He vivido y sufrido mucho en mi larga vida sacerdotal. Por eso tengo cierto derecho a decir que me siento felicísimo de ser sacerdote y que las almas no esperan otra cosa de nosotros más que al “hombre de Dios”.
Te ofrezco de corazón la sencillez de mi oración, la alegría de mi cruz y la sinceridad de mi cariño de hermano y amigo. Y te ruego me encomiendes al Señor en tus dos grandes fechas y me bendigas. Con Cristo y María Santísima. + E. Pironio”

Cualquiera de nosotros aquí presente y muchos otros ha podido conocer en diferentes encargos de responsabilidad , al interno del episcopado argentino y latinoamericano primero y después en la curia romana, y no obstante la fatiga que ha debido afrontar... todos lo recordamos con una profunda paz de corazón y una sonrisa que no estaba solo en los labios sino en la mirada, como viniendo del corazón.



Twitter del Cardenal Sandri. En la foto con solideo rojo. 
Creo que puedo decir con franqueza que esto podría suceder porque siempre ha mantenido clara la conciencia de la fuente, su sacerdocio: es tan singular como dice en la nota dirigida a mí, haber vivido y sufrido mucho en la vida sacerdotal ... y por esto estar muy feliz de ser un sacerdote
Alguien hoy duda al oír definir al sacerdote de acuerdo con la definición "alter Christus ", pero cuando nos enfrentamos con figuras como la del Cardenal Pironio entendemos que este miedo no tiene fundamento: una base profunda en el Señor Jesús que nos lleva a asumirlo como el Maestro, una gran atención humana, simple, concreta y cotidiana, a la vida de los hombres que se le han confiado.
Recuerdo entonces las conversaciones que el Padre Pironio tuvo con nosotros seminaristas personalmente, visitándonos en las habitaciones, preguntándonos por la vida, estudios y también tratando de encontrar a las familias que pudieran ayudarnos económicamente. 
En esos diálogos, lo recuerdo, insistiendo en desarrollar en nosotros la devoción a Nuestra Santísima Madre, como garantía de fidelidad de nuestro futuro sacerdocio.
Un rector que sabía cómo tomar decisiones - como  en el caso de un seminarista que fue despedido por un episodio grave de indisciplina -  pero también pudo mantenerse cerca de nuestro crecimiento superando las barreras formales, como cuando estaba de vacaciones en la Casa de Verano del Seminario (en Pilar) vino con nosotros al río Luján y subió con nosotros en los botes para dar un paseo en el agua, que para esos momentos estaba fuera de lugar aunque imposible pensar siquiera.
Y también en los años siguientes, cuando ambos estábamos en Roma, recuerdo muchos episodios que exaltan su espíritu sacerdotal: entre otros, la delicadeza con la que cuidó a su hermano Ángel, incluso durante la enfermedad, y la amistad mostrada hacia el cardenal Quarracino, hospitalizado en el Fatebenefratelli por un derrame antes de tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires, que también quería venir a Primeros Auxilios con Monseñor Manuel Fernández (Manolo) y conmigo. El " sello sacerdotal" de la encomendación del Cardenal Pironio a la Virgen María,  lo tengo con aprecio en mi casa, representado en esa imágen de madera de la " Val Gardena" de la Virgen del acompañamiento que él me regaló cuando me iba para Venezuela como Nunzio, en 1997; esa fue nuestro último encuentro.
Podemos decir francamente que el Cardenal Pironio no siempre ha sido bien comprendido en su trato y ni en sus elecciones, tanto en América Latina como aquí en Roma: esto no debería escandalizarnos o hacernos partidarios al dividirnos entre nosotros en bandos como el mundo (y tal vez - diría que le gustaría al escritor Benson amado y citado por el Papa Francisco - el patrón del mundo -, debemos cruzar cada tormenta con la serenidad que tenía el Siervo de Dios. Es decir, la Iglesia es de Cristo y él se queda en el barca para hacernos enfrentar el mar de la misión, trayendo su Evangelio. Gracias.


SANTA MISA - HOMILÍA CARDENAL SANDRI

Excelencias reverendísimas
Excelencia señor embajador 
Reverendos sacedortes, religiosos y religiosas
Hermanos y Hermanas en el Señor


"La hierba se seca, las flores caen, pero la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la Palabra del Evangelio que les ha sido anunciada "

1. Las palabras del Apóstol Pedro proclamadas en la primera lectura nos introducen a la celebración de esta Eucaristía, centro y cumbre del día en conmemoración del Siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio por cuya organización agradecemos a la Embajada argentina ante la Santa Sede y en particular SE Sr. Rogelio Pfirter, a quien saludo cordialmente.
2. Han pasado 20 años desde la muerte del Cardenal Pironio, y nuestro encuentro no está marcado por la tristeza de su falta, sino que se convierte en acción de gracias por la vida de este gran hijo de la Iglesia e hijo de nuestra querida tierra. , Argentina, pero también de Italia, una tierra de origen, como para muchos de nosotros, de su familia.
La vida del hombre se consume dentro y fuera, pero ¿cuántos deja conquistar, y guiar por la Palabra del Señor crucificado y resucitado para convertirse en signo y a la vez en sembradores de esperanza incorruptible conquistada a un alto precio por por Cristo. Esos son como "chispas en el rastrojo, corriendo de aquí para allá", centrándose en todo el mundo, como el Libro de la Sabiduría cuando habla del destino de los justos, la expresión en un sentido, tomado de San Juan Pablo II frente a los jóvenes en Vigilia en Tor Vergata en agosto de 2000, durante su jubileo y Jornada Mundial de la Juventud. Un fuego, el de Dios, diferente de los muchos fuegos mortales humanos -de poderes políticos o económicos que se encienden y apagan con gran facilidad, recayendo a veces las consecuencias sobre la población - y lejos de los fuegos destructivos de la violencia, abusos y devastación que podemos diseñar y diseminar: un fuego en lugar de purificación, que calienta e ilumina el corazón, porque le recuerda haber sido creado por Dios y estar inquieto hasta que descanse en él.
3. El cardenal Eduardo se dejó el primero encender por la chispa de Pentecostés, y dejo que ardía en él, en todas las etapas de su vida humana y sacerdotal: aquí recuerdo su etapa como rector del seminario - donde tuve la alegría de tenerlo yo mismo como guía - y después obispo auxiliar de la Plata y el obispo de Mar del Plata (aquí recordar que mañana será el 54 aniversario de la ordenación episcopal, que tuvo lugar en el Santuario de Luján, celebración en la cual tuve la alegría de participar) así como también Secretario general y Presidente del Episcopado Latinoamericano (CELAM), prefecto de la Congregación para los religiosos y luego Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, teniendo el mérito de ayudar a San Juan Pablo II a realizar los eventos memorables de la Jornada Mundial de la Juventud. 
Todavía hoy hay necesidad de la luz de Dios en la formación de los sacerdotes, dentro de las Conferencias Episcopales, tanto a nivel local como en las asambleas nacionales, continentales y universales, se siente la exigencia de que la vida religiosa sea siempre luminosa y signo de anticipo de la vida futura en Dios. Más aún ahora ayudar a los jóvenes a que no pierdan el camino de la vida, a no temer el esfuerzo para seguir ese camino, para detectar la dirección y los pasos a seguir, sintiéndose parte de la gran familia de la Iglesia, tal como lo experimentamos en particular en el Sínodo de Obispos de octubre bajo la guía del Papa Francisco. Estamos seguros de que en todas las áreas que he mencionado, que son aquellos de la vida y del servicio sacerdotal del Siervo de Dios Cardenal Pironio, él continúa ofreciendo su intercesión, uniéndose a la de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.
4. La chispa de la luz de Cristo brilla en nuestros corazones, pero esa chispa, sabemos, corresponde a una gracia a un alto precio, no solo para Jesús, sino también para todos aquellos que quieren disponerse con alegría y determinación para seguirlo: el Evangelio evocada por un lado el anuncio de la pasión hecho a los discípulos saliendo a Jerusalén, y por el otro el cáliz de la pasión que los apóstoles son llamados a beber capaz de darse a la verdadera grandeza, que es la del Maestro que sirve inclinado hacia los hermanos en lugar de sentarse en un trono. Ser discípulos es difícil, en el desafío de la fidelidad cotidiana, dentro de los obstáculos de la vida y quizás los malentendidos que puedan surgir de los hermanos e incluso de la Iglesia misma, pero si sigues mirando a Cristo, el peso de la carga se convierte en un yugo dulce, porque junto con él ... 
El cardenal Pironio lo sabemos, él también cruzó algunos valles oscuros, pero no tuvo miedo, repitiendo dentro de sí mismo la palabra del Salmo: ¡No temo a ningún mal, porque Tú estás conmigo! La paz y la alegría interior que se podía ver en sus ojos, en su sonrisa y en el trabajo infatigable por el Reino de Dios fueron su signo, y siguen siendo un regalo precioso para cada uno de nosotros.
5. El cardenal Pironio ciertamente se regocijó y continúa regocijándose al ver en el trono de Pedro a un hijo de Argentina, que se convirtió en padre de todos: rezamos por el Papa Francisco y por cada uno de nosotros, para que sostenidos por el ejemplo del Siervo de Dios también podamos también nosotros convertimos en sembradores de esperanza, ser chispas que ponen el fuego de Dios en el mundo, sabiendo cómo enfrentar sin temor los errores, los desafíos y los obstáculos que todos los días se nos presentan. 
Amén.
Cardenal Leonardo Sandri 


[Texto original en Italiano. Fuente Osservatore Romano. 
Traducción al español: Nuria para cardenaleduardopironio.blogspot.com.ar. 
Si va a usar está traducción cite la fuente y comunique al blog con anterioridad. 
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Todos los derechos reservados]

A mayor Gloria de Dios

#CardenalPironio20aniversario


martes, 6 de febrero de 2018

Mar del Plata . 20° Aniversario



Diócesis de Mar del Plata


Celebración eucarística por el 
20° Aniversario del fallecimiento 
del Cardenal Pironio

La celebración tuvo lugar el lunes 05 de febrero en la Iglesia Catedral, en el marco de la Semana Vocacional donde se admitió un seminarista a las Sagradas Órdenes.

Lo que sigue es un extracto de la homilía de Monseñor Gabriel Mestre:

“En esta eucaristía celebramos al Señor, en el marco de esta nueva semana vocacional que celebramos en la diócesis de Mar de Plata, y de manera particular, al cumplirse 20 años de la pascua del querido y recordado de Eduardo Pironio, segundo obispo de nuestra diócesis. 
Tenemos la gracia de haber compartido los 60 años de la diócesis, bajo el lema inspirado en una frase suya “Queremos ser comunidades orantes, fraternas y misioneras", también hemos compartido parte de su mensaje con algunos eventos, y sabemos que el testimonio espiritual permanece vivo en nuestra diócesis. 
Hoy celebro con el báculo que dejó para nuestra diócesis, y también tenemos la muestra en la nave lateral de la Catedral, con imágenes y contenidos que nos recuerdan parte de su testimonio y mensaje. Y con mucha humildad pedimos al Señor el regalo de su pronta beatificación, no para idolatrar a un ser humano, sino para vivir la experiencia de los santos, como intercesor y como modelo de vida cristiana”

En referencia a a las lecturas del evangelio: “en el texto bíblico se da una circularidad, entre la acción y la oración, la espiritualidad y el servicio, la dimensión trascendente y el compromiso concreto con la tarea. 
Esta circularidad es muy importante para nosotros, según nuestra vocación específica como sacerdotes, religiosos o laicos; hay que aprender a integrar las dos dimensiones: la vida espiritual, y el trabajo apostólico, el servicio, la misión. 
Qué lindo poder preguntarnos hoy, cómo estamos en este tema”. 
“Pironio en este tema, fue un maestro, en esta misma Catedral, en una Semana Vocacional, dijo ‘La Iglesia de Mar del Plata no puede salir al mundo si no ha visto al Señor, debe ser profundamente contemplativa, pero tampoco puede quedarse ensimismada en la montaña Santa, es preciso bajar del monte y anunciar enseguida a los hermanos lo que hemos visto y oído con respecto a la palabra de Dios’
¡Qué lindo equilibrio! Esta circularidad en Pironio, donde acción y oración nunca se contraponen, siempre se dan la mano”.


Crédito: Diócesis de Mar del Plata 
Álbum completo FACEBOOK IGLESIA MDP
Reseña completa Diócesis Mar del Plata

hashtag en facebook  #CardenalPironio20Aniversario

domingo, 4 de febrero de 2018

Basílica de Luján - Celebraciones 20° Aniversario



Se llevó a cabo la celebración por el 20° Aniversario del fallecimiento del Cardenal Pironio





La celebración tuvo lugar el domingo 04 de febrero (aunque el fallecimiento del cardenal es el 05 de febrero) contó con la presencia de Monseñor Santiago Olivera (obispo castrense) y Monseñor Ariel Torrado Mosconi (obispo de Nueve de Julio) organizada por Acción Católica (ACA). 
Créditos fotos: Obispado Castrense 





























Con información de AICA

La Eucaristía fue presidida por monseñor Santiago Olivera, obispo castrense, y concelebrada por el obispo auxiliar de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig; el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi; el obispo de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti, y varios sacerdotes.

La celebración fue convocada por la Acción Católica Argentina y el Departamento de Laicos del Episcopado (Deplai), y de esta manera comenzó el Año de Memoria agradecida por la vida del cardenal Pironio.

Este año tiene como objetivo mantener viva y actualizada la figura del Cardenal en medio del proceso de beatificación, y habrá numerosas acciones en su memoria, comenzando por la presentación oficial de la página de internet, que recorre distintos momentos en la vida del padre Eduardo, sus escritos, la marcha de la causa y las noticias de las actividades que se irán promoviendo.

En su homilía, monseñor Olivera destacó la figura del Cardenal y sus enseñanzas, sobre todo para este momento de nuestra patria.

Asistieron a la misa el presidente de la Acción Católica Argentina, Rafael Corso, el presidente del Deplai, Daniel Martini, el presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, Emilio Inzaurraga y la señora Beatriz Buzzetti, que fue vicepostuladora de la causa en su fase diocesana. Se encontraban presentes el secretario de Culto de la Nación, embajador Santiago de Estrada; el señor Carlos Custer, que fue embajador ante la Santa Sede, numerosos dirigentes nacionales y diocesanos de la Acción Católica y de diversos organismos pastorales, amigos y familiares del cardenal Pironio. Estos últimos, en representación de todos, colocaron una ofrenda floral en la tumba donde descansan sus restos.


-Con información de AICA

"Ante la Virgen de Luján, 
pidieron la canonización del Card. Pironio"
04 de febrero de 2018
En conmemoración del 20º aniversario de la muerte del cardenal Eduardo Pironio, el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, presidió, el domingo 4 de febrero, una misa en la basílica y santuario nacional Nuestra Señora de Luján. La celebración fue ocasión para reiterar el pedido de canonización del cardenal.
En su homilía, el obispo recordó el testamento espiritual del cardenal Pironio, en el que señalaba: “Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre. Gracias Señor y Dios mío, porque me llamas y me esperas… Solo pido que me sigan acompañando con su cariño y oración y que recen mucho por mi alma”.

Crédito foto: Mons. Torrado Mosconi

“Y estamos aquí, en Luján pidiendo no por su alma, que la sabemos muy cerca de Dios, sino por su beatificación y canonización. Experimentamos su cercanía y actualidad de vida porque ha encarnado el Evangelio de Jesús”, afirmó. 

En referencia al Evangelio, el prelado destacó que “Jesús predica, anuncia la llegada del Reino; se compadece de los enfermos y endemoniados curándolos y liberándolos; comparte la intimidad de la casa con sus discípulos; se retira a la soledad para orar. Por tanto, su tiempo se divide entre la atención de la gente, el compartir con sus discípulos y la oración solitaria”. 
En este sentido, señaló “en primer lugar, su actitud de servicio por cuanto está siempre atento a las necesidades de los demás y pronto a asistirlos. Luego su actitud de comunión por cuanto comparte la fiesta del sábado con sus apóstoles, se da tiempo para estar con ellos ‘en casa’. Y por fin, su actitud de oración, de contemplación, pues busca la soledad y el silencio tan necesario para encontrarse con el Padre”. 

“Celebramos 20 años de la partida del cardenal Pironio, su partida que sabemos es presencia nueva. Pironio tenía clara conciencia de su vocación a la santidad por su vocación bautismal”, aseguró y pidió que “para Gloria de Dios y bien de su pueblo, la Iglesia confirme la santidad del cardenal, en este camino de tener la certeza de que es un hombre santo, y a la vez esperar los tiempos y la autoridad de la Iglesia que lo exprese y lo presente como faro, en ellos sin duda, se ve el mejor rostro de la Iglesia”. 

Monseñor Olivera recordó que “el cardenal Pironio supo aportar a todos los tiempos que le tocó vivir la profundidad de sus reflexiones, fruto sin duda de su capacidad, don recibido y trabajado de la contemplación” y señaló que “los santos trascienden tiempos y fronteras, porque como decía viven la actualidad del Evangelio”.

Crédito foto: AICA

“La misión del cristiano hoy es volver a poner a Dios en el ritmo de la historia. Volver a ponerlo en la economía, en el derecho, en la cultura, en la política, en la vida profesional, social y familiar, En una palabra, volver a ponerlo en el campo de las tareas temporales. El gran pecado de hoy es haber ausentado a Dios de las tareas temporales y haberlas profanizado todas. Ante esa posición del cristiano, importan dos actitudes fundamentales: una de apertura a Dios y otra de presencia en el mundo en que se vive. Las dos actitudes van juntas. El cristiano no se puede abrir a Dios sino desde la situación concreta en que se mueve y con vehementes deseos de iluminarla, La única actitud buena es la de una fe viva y encarnada”, explicó, en palabras del cardenal Pironio.

“Todos, consagrados y laicos, estamos ante el desafío de nuestra hora: argentinos enfrentados, hermanos sufriendo por necesidades concretas, miradas que separan, historias fragmentadas, silencios y grietas que lastiman”, reconoció, y citó a Bartolomé de Vedia que, en su libro “La Esperanza como camino, vida del cardenal Pironio”, decía: “Recuperemos al Cardenal Pironio desde sus propias palabras. Pero recuperémoslo también desde nuestro padecimiento histórico, desde nuestro imaginario como nación. Porque no hay un país de la fe y un país olvidado de Dios. Hay un solo país, una única tierra que se llena de claridad o de sombras en la medida en que sepamos dirigir nuestra mirada a un horizonte iluminado o a un desierto sin sol”.

“Pocos hicieron como el cardenal Pironio para que la Argentina se construyera a sí misma desde la luz y no desde las tinieblas. Lo hizo desde la doliente realidad temporal contra la cual se debatió, durante décadas, su prédica de humanista y de pastor sin fronteras. Y lo sigue siendo, seguramente, desde ese presente esperanzado desde el cual continúa predicando su fidelidad a Jesucristo y su compromiso con los valores evangélicos. Esa fue – esa es- la lección de Eduardo Pironio: la que nos invita a contar el tiempo por auroras y no por crepúsculos. Por eso es que cada mañana empezamos a vivir”, concluyó.

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jueves, 8 de diciembre de 2016


Homilia de Monseñor Antonio Marino 
por la pronta beatificación del Cardenal Pironio


“Me siento feliz de gritar 
al mundo la alegría de ser sacerdote”

En el aniversario de la ordenación sacerdotal del cardenal Eduardo Pironio
Catedral de Mar del Plata, 5 de diciembre de 2016





Hoy celebramos un aniversario de la ordenación sacerdotal de Mons. Pironio, que tuvo lugar en la Basílica de Luján, el 5 de diciembre de 1943. Con sólo veintitrés años y luego de una preparación de doce años en el Seminario San José de La Plata.
Imposible pretender en el formato de una breve homilía trazar un perfil completo y ni siquiera aproximado de esta gran figura. Sólo recojo algunas espigas, relativas hoy al modo como este siervo de Dios entendía el sacerdocio, y como homenaje a quien tuve como Rector en el Seminario de Villa Devoto en Buenos Aires. Utilizo material de sus escritos citado por otros y textos publicados en sus Escritos Pastorales.
Con ocasión de los cincuenta años de sacerdocio, en 1993, en el Seminario de La Plata, decía en su homilía, en relación con el tiempo fecundo vivido como seminarista: “Doce años de inolvidable y riquísima preparación a través de los excelentes y sabios profesores y superiores cuyos nombres recuerdo siempre con gratitud ante el Señor. Escuela de santidad y de ciencia, en el Seminario de La Plata aprendí a vivir y amar el misterio de la Iglesia”.
En esa misma homilía, en su plena madurez salen de lo profundo de su corazón estas palabras, retrato de su alma sacerdotal: “Si tuviera que dejar hoy un mensaje, sería el de la fidelidad de Dios. ‘Dios es fiel’. Y yo me siento feliz de gritar al mundo la alegría de ser sacerdote. Una invitación a todos a creer en un Dios que es amor, ser cotidianamente fieles, esperar contra toda esperanza”.
Llamado a la docencia en el Seminario, ejerció la enseñanza de la teología en estrecha relación con su vida de oración.  En un artículo titulado Teología y Santidad, publicado en la Revista de Teología del Seminario de La Plata (1/3, 1951) afirmaba que la formación sacerdotal “…debe ir iluminada y nutrida por el dogma: de lo contrario será pobre y anémica. La comunicación con Dios, fecunda y efectiva, supone un claro conocimiento de la intimidad y de nuestras raíces divinas, que se tornarán más claras a su vez por la oración”. Se trata de un texto que juzgo muy oportuno.
En sus numerosos y variados destinos eclesiásticos, nunca dejó de escribir. Las turbulencias de los tiempos posconciliares, su paso por el CELAM, su ministerio en Roma al servicio del Papa y de la Iglesia universal, fueron otras tantas oportunidades para que nos dejara páginas luminosas, llenas de una espiritualidad profunda y realista, de un hombre que era al mismo tiempo un apóstol muy movedizo y entregado, y simultáneamente un ardiente contemplativo.
En 1970 escribía en el estudio Espiritualidad sacerdotal: “El sacerdote está ubicado en el mundo. Lo ama y lo padece. Lo entiende, lo asume y lo redime. Pero su corazón está segregado y consagrado totalmente a Dios por el Espíritu. Su misión está dentro de los hombres y no fuera (…). Ni la palabra del sacerdote será fuego, ni su presencia claridad de Dios, ni sus gestos comunicadores de esperanza, si el Espíritu no lo cambia interiormente en Jesucristo” (Espiritualidad sacerdotal  9).
La referencia continua a las Escrituras y las citas permanentes a los textos del Concilio Vaticano II, fueron características que encontramos a cada paso en su forma de pensar. En medio de agitaciones buscó siempre el fundamento doctrinal seguro y las aguas refrescantes de la Palabra de Dios que rumió sin cesar a lo largo de su vida.
En todas las homilías que le he escuchado y en los numerosos escritos dispersos que aún esperan una edición más formal y sistemática, la Virgen María ocupaba un lugar destacado, como ejemplar de la Iglesia y del creyente y como Madre amorosa que nos ampara con su intercesión.
Cito un poco al azar: “La palabra debe entrar en el sacerdote como luz y como fuego. Debe ser engendrada en su corazón (como en María), antes que nazca en sus labios de profeta. Debe escuchar en silencio. Debe orar y contemplar mucho. Debe recibir con pobreza la palabra y entregarse a ella con generosidad” (Espiritualidad sacerdotal 18).
“La hora sacerdotal de Cristo fue marcada por una singular presencia del Espíritu Santo y de María. También la nuestra./ En el seno virginal de Nuestra Señora, el Espíritu Santo ungió a Jesucristo Sacerdote. También a nosotros./ En la pobreza de la Virgen, el Espíritu Santo engendró la fidelidad a la palabra: «Yo soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho» (Lc 1,38). Para servir plenamente a los hombres, hay que entregarse con generosidad al Padre, como María./ En la pobreza y el silencio virginal de Nuestra Señora encontraremos siempre los sacerdotes el camino de la sencilla disponibilidad para ser fieles. «Feliz de ti porque has creído» (Lc 1,45)” (Espiritualidad sacerdotal 30).
Basten estas pinceladas para honrar su memoria, expresarle gratitud, y motivar la oración de los fieles de esta diócesis, que lo tuvo como segundo obispo, a fin de que un día podamos contarlo entre los cristianos ejemplares, reconocido entre los beatos y santos de la Iglesia.

Antonio Marino
Obispo de Mar del Plata




jueves, 24 de marzo de 2016

JUEVES SANTO parte2


Homilía de monseñor Eduardo Pironio obispo auxiliar de La Plata en  la Parroquia Nuestra Señora de la Victoria (La Plata, 1971)



Un consejo antes de leer:
donde dice 1971 piensen en 2016,
 Pironio pregunta: 

"Y yo me pregunto si después de veinte siglos nosotros hemos comido verdaderamente el Cuerpo del Señor y bebido su Sangre. Porque el mundo tendría que ser distinto si los cristianos hubiésemos comido de veras el Cuerpo y bebido la Sangre del Señor.  Yo me pregunto si ahora, en 1971, comprendemos que el mandamiento del Señor tiene todavía vigencia y que a nosotros los cristianos nos ha comprometido a amar de veras, amar perdonando, a amar comprendiendo, a amar sirviendo". 


Jueves Santo: Misa de la Cena del Señor
Ex 12,1-8.11-14 / Sal 115 / 1Co 11,23-26 / Jn 13,1-15


“Este es mi mandamiento nuevo:

ámense los unos a otros como Yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por el amigo.”
Jn 15,12


“Tomen y coman: Este es mi Cuerpo”.

Muy queridos hermanos míos en el Señor:

Jueves Santo de 1971. Estamos congregados por el Espíritu en el nombre del Señor Jesús, para conmemorar la Cena del Señor. Tenemos seguridad, carísimos hermanos, en una presencia misteriosa y muy honda, una presencia de amor de Cristo, ya, en medio de nosotros. El sacerdote que ha proclamado el Evangelio les ha asegurado a ustedes “el Señor está con ustedes”. 

Es esa presencia que asegura habernos congregado como una sola familia, un solo corazón y una sola alma para recibir en silencio la mismísima Palabra del Señor. Y yo quisiera que fuera ella, la Palabra del Señor, la que ahora continuara hablándonos, que nos iluminara por dentro, que nos quemara para purificarnos y que nos cambiara.



Nos ha hablado la Palabra del Señor. Nos hemos congregado en familia para comprometernos con ella, con esa misma Palabra, a realizarla después en lo cotidiano, en lo simple, en lo de cada rato, en casa, en el trabajo y en la calle. 
Porque la Palabra de Dios exige ser recibida en el silencio y en la pobreza, como María, ser realizada después en total y plena disponibilidad, porque eso es ser cristiano.

Nos hemos congregado esta tarde, mis queridos hermanos, en la mismísima tarde de la celebración de la Institución de la Eucaristía, de la Institución del Misterio Sacerdotal, de la entrega de un mandamiento de Amor.

Debió ser así, una tarde como esta, aquella en la cual Jesús se reunió con sus discípulos. Les dijo: Tomen, coman, esto es mi Cuerpo que será entregado por ustedes; esta es mi Sangre que será derramada por ustedes. Debió ser una tarde así, una tarde así en la cual el Señor les dijo: hagan esto en memoria mía hasta el final, hasta que yo vuelva. Proclamen siempre la muerte del Señor hasta que yo vuelva. Debió ser una tarde así cuando les dijo a los discípulos: ámense los unos a los otros como Yo los he amado.

Y yo me pregunto si después de veinte siglos nosotros hemos comido verdaderamente el Cuerpo del Señor y bebido su Sangre. Porque el mundo tendría que ser distinto si los cristianos hubiésemos comido de veras el Cuerpo y bebido la Sangre del Señor. 

Yo me pregunto si ahora, en 1971, comprendemos que el mandamiento del Señor tiene todavía vigencia y que a nosotros los cristianos nos ha comprometido a amar de veras, amar perdonando, a amar comprendiendo, a amar sirviendo.

El Evangelio de hoy comenzó haciendo referencia a la hora de Jesús. Dice que sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre. Era la hora misteriosa de la cual había hablado tantas veces el Apóstol Juan; la hora marcada por el Padre para la redención de los hombres; la hora en que se iba a producir la unidad del mundo; la hora en que iban a dejar de ser dos pueblos, para hacerse en la unidad del hombre nuevo de Cristo, el Señor Resucitado, el solo Pueblo de Dios; la hora en que se iba a hacer la unidad muy profunda de los hombres enemistados, lejanos, y ahora volvían al Padre; la hora del amor, la hora de la unidad.

Yo quisiera mis hermanos, que comprendiéramos que también nosotros tenemos una hora, y que esta hora es la nuestra, que tenemos que comprenderla bien, que tenemos que amarla con intensidad y que tenemos que vivirla con generosidad. 

¡Esta hora nuestra! Esta hora nuestra así como se da; esta hora nuestra con todos sus riesgos y oscuridades, también con todas sus posibilidades y esperanzas; esta hora tan difícil y dura; esta hora tan rica y tan llena de Dios. Esta hora en la cual el Señor me está pidiendo absolutamente todo, a mí, cristiano.

Y es en esta hora donde yo voy a celebrar otra vez la Pascua con Jesús. Es en esta hora donde yo recojo ahora la Palabra de Jesús: que tengo que amar a mis hermanos. Es en esta hora que yo advierto que mi fe no es únicamente para proclamarla en la iglesia, en el templo, sino para vivirla en lo cotidiano, en lo simple y con todos los hombres. Es esta la hora que yo tengo que aprender que es necesario morir, despojarme, desprenderme para servir de veras a nuestros hermanos.

Quisiera que comprendiéramos esta hora. Les decía que es una hora muy difícil pero al mismo tiempo muy rica, muy llena de la presencia de Dios. El Espíritu de Dios está moviendo a las almas y comprometiéndolas a que vivan sencillamente, pero con intensidad, su cristianismo. 

Es la hora en que pareciera que todo se quiebra y se despedaza, en que pareciera que el amor mismo ha muerto entre los hombres, en que la injusticia se ha apoderado del corazón de los mortales. Es en esta hora donde yo, cristiano, tengo que poner un poco más de la Luz de la Verdad. Esta hora en la cual yo tengo que plantar la justicia y ser realmente hacedor de la paz en la justicia. Es la hora en que yo tengo que comprometerme, muriendo todos los días un poco, a amar de veras a mis hermanos.

Hoy conmemoramos, mis queridos hermanos, como tres Misterios. Es, ante todo, el Misterio del Sacramento del Amor en la Eucaristía, la Institución de la Eucaristía. Es también el Misterio mismo del Amor en la permanencia del misterio sacerdotal: Cristo que instituye el sacerdocio, ¡ministerio de amor! 

Y es el mandamiento nuevo, el mandamiento del amor. Todo en torno al amor.

Yo quisiera que pensáramos un poco con toda sencillez y que nos comprometiéramos a amar ahora, en este momento en que nuestro corazón está tal vez un poco más aliviado por la presencia del Señor, un poco más ayudado por el compromiso de nuestros hermanos; que nos comprometiéramos a amar en momentos en que el mundo lo que necesita es que los cristianos aprendiéramos a amar de veras. ¡Porque amar es fácil, saber amar es difícil!