Oración al Siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio

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TESTAMENTO ESPIRITUAL

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Cardenal Pironio / Testamento Espiritual

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UN PASO MÁS CAMINO A LOS ALTARES

ROMA: CONCLUYÓ LA FASE DIOCESANA DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN  DEL SIERVO DE DIOS EDUARDO CARDENAL PIRONIO 11 DE MARZO DE 2016  ...

martes, 1 de enero de 2019

MEDITACIÓN SOBRE LA ALEGRÍA

LA ALEGRÍA DEL CORAZÓN

“Un corazón alegre es la vida del hombre y el gozo alarga el número de sus días”  (Eclo. 30, 22).


He abierto la Sagrada Escritura buscando un tema para proponer a la vida consagrada como principio de meditación y oración. Salió, sin pensarlo, la página del Sirácida en que senos habla de “la alegría del corazón” (Eclo 30, 21–25). 

Me pareció providencial. Hoy hace falta que nos hablen de la alegría; pero de la alegría profunda y duradera, la que nace de la contemplación y la cruz, la que es fruto del amor, de ese amor de Dios que “ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5, 5). San Pablo enumera esta alegría entre los primeros frutos del Espíritu: “amor, alegría, paz” (Gál 5, 22).

Los que hemos nacido de Dios –los que somos hijos y experimentamos el amor del Padre– no tenemos derecho a vivir en la tristeza. Mucho menos lo tenemos los que hemos sido particularmente alcanzados por Cristo Jesús (Flp 3, 12), es decir, providencialmente amados y consagrados para testificar el amor.

I

“No dejes que la tristeza se apodere de ti ni te atormente en tus cavilaciones” (Eclo 30, 21). 
Se me ocurre que la tristeza se apodera de nosotros cuando nos falta oración o cuando nos encerramos peligrosamente en nosotros mismos. Los discípulos de Emaús “conversaban y discutían” entre ellos, pero algo impedía que sus ojos reconocieran a Jesús que caminaba con ellos: “se detuvieron con el semblante triste” (Lc 24, 15–17). 
La tristeza enturbia los ojos de la fe y nos impide ver a Jesús que camina con nosotros, que está dentro de nosotros, nos habla y nos sostiene. 
El Apóstol Santiago nos da una receta práctica, de efectos inmediatos: “Si alguien está afligido, que ore. Si está alegre, que cante salmos” (Sant 5, 13). La oración serena y hace fuertes –porque el Señor está allí–, nos ilumina por dentro y dilata el corazón. Por eso los contemplativos poseen el secreto de la verdadera alegría.

“Aparta lejos de ti la tristeza, porque la tristeza fue la perdición de muchos y no se saca de ella ningún provecho” (Eclo 30, 23). 
La tristeza aprisiona el corazón y lo paraliza. 

jueves, 6 de diciembre de 2018

98° ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CARDENAL PIRONIO

El 03 de diciembre de 2018 se celebró un nuevo aniversario del nacimiento de nuestro querido Cardenal Eduardo Pironio!

SANTA MISA EN LA CASA NATAL DEL SIERVO DE DIOS


Lunes 3 diciembre 2018 | FUENTE CADENA NUEVE


Centro Vocacional Cardenal Pironio. Foto Cadena Nueve



sábado, 4 de agosto de 2018

Documental Cardenal Pironio

Documental emitido en conmemoración de su fallecimiento 

Digitalización Alejo Pérez (Diócesis de 9 de Julio)




VER MÁS...
VIDEO MISA EXEQUIAL COMPLETA AQUÍ

miércoles, 20 de junio de 2018

Jornada en Roma: Ponencia de Mons. Vérgez

Fuente: Osservatore Romano, original en italiano.
Traducción Nuria para "Cardenal Eduardo Pironio Blog" . 
Si va a utilizar está traducción cite la fuente y comunique al blog con anterioridad. 
Copyright 2018

JORNADA EN MEMORIA DEL CARDENAL EDUARDO PIRONIO
PALACIO SAN CALIXTO.
30 de mayo 

Lección de vida

por Monseñor Fernando Vérgez Alzaga 

No puedo olvidar la serenidad y la paz con que el Cardenal Pironio recibió la noticia de su enfermedad. El momento en que los médicos de la clínica de Toniolo en Bolonia le dijeron el diagnóstico confirmado por la biopsia, de un tumor maligno aún está presente en mi mente. Todo esto sucedió el 10 de febrero de 1984, alrededor de las dos de la tarde. 
El cardenal recibió la noticia con calma y serenidad. 


Fernando Vérgez junto al Card. Pironio en Friuli, Italia
 (Con l'anima in Friuli)
Agradeció a los doctores por la claridad y precisión con que habían comunicado el diagnóstico y les dijo que, después de Dios, él confiaba en sus manos. 

Una vez que los doctores se retiraron de su habitación, el cardenal me dio un gran abrazo y me dijo: "Qué alegría cuando me dijeron:" iremos a la casa del Señor ". ¡Y ahora mis pies se detienen en tus puertas, Jerusalén! », Y luego añadió:« Ofrezco mi vida por la Iglesia, por el Santo Padre y por la vida religiosa ». 

Era en ese entonces, Prefecto de la Congregación para Religiosos e Institutos Seculares. 
Ante mis quejas de que este tipo de cáncer podría controlarse, agregó: "Fernando, la guía ya está a bordo".

La experiencia de casi dos meses en un hospital de los Estados Unidos donde tuvo que someterse a radioterapia fue muy difícil para el cardenal, especialmente desde un punto de 
vista espiritual. 

En aquellos días él escribió: "Aquí estoy en las manos del Padre y en el corazón de María". Rezo mucho, descanso, me abandono. No sé si esto curará el cuerpo, pero sí el alma. Las largas horas en el hospital todos los días, viendo la miseria corporal más dura que la mía, me hacen muy bien. Es la experiencia que me faltaba. ¡Qué fácil es hablar de la cruz! ». 

En estas palabras podemos ver cómo el cardenal aceptó su enfermedad, con un profundo 
sentido de fe y confianza en el Señor. No en forma pasiva: luchó contra la enfermedad.
Durante once años vivió con el tumor. Durante estos años no escatimó esfuerzo ni compromiso en el ejercicio de su ministerio de animación de los fieles laicos y de servicio a la Sede Apostólica. En 1995, los estudios médicos mostraron que el tumor progresaba con metástasis también en los huesos. Los dolores comenzaron de nuevo y la situación se volvió más y más delicada. Los médicos también probaron nuevas terapias, pero el mal avanzó y con todas sus consecuencias.

Desde comienzos de 1997, el cardenal comenzó a vislumbrar claramente que se acercaba la entrada a la casa del Padre. Un día, cuando los dolores fueron muy fuertes e intensos y comenzó a no poder caminar, me llamó aparte y me preguntó tres cosas: no ocultar nada de su enfermedad, no permitirle hospitalizar para experimentar con él o para prolongar artificialmente su vida y finalmente, si no era estrictamente necesario, nunca le permitiría administrar morfina, diciéndome claramente: "Quiero estar conciente de la cruz del Señor y poder ofrecerla hasta el último momento".

El hecho de que no pudo asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en París fue una nueva cruz para él. Había sido invitado, pero la enfermedad no le permitió participar. Él la siguió con gran interés. Fue el primer día que no asistió. Pero también fue una gran alegría para él cuando el Santo Padre en la homilía de la misa de cierre del día lo recordó y le agradeció por lo que había hecho durante los días mundiales de los jóvenes. En noviembre, la enfermedad estalló y estaba consciente ahora que su vida era más corta y más corta. Sin embargo, logró participar en el Sínodo para América. Con gran serenidad, comenzó a expresar sus voluntades, para poder actuar cuando llegara el momento. Las últimas frases de este testamento son: «Quiero dejar al Padre con un corazón sereno, agradecido y feliz. Fiat y Magnificat. Voy al Padre. Bendigo a todos con mi amor de padre, hermano y amigo ".



Durante este tiempo, muchas personas hablaron con él por teléfono o vinieron a visitarlo. Muchos querían agradecer al pastor, al amigo, al hermano, al compañero de viaje, al hombre cuya única presencia les hablaba de Dios. 

El mes de diciembre estuvo marcado en particular por la cruz del "no". 
La enfermedad lo obligó a cancelar compromisos ministeriales ya tomados y a no poder aceptar otros nuevos. 

De esta manera, continuó creciendo más intensamente el abandono en las manos de Dios. 
Escribió: "Ahora el Señor me pide el ministerio de la oración y el silencio, el ministerio de la oferta. Más difícil, pero también más fructífero ». Y también: "La manera de orar ahora por mí es sufrir en silencio y ofrecer. Lo ofrecí todo: para la Iglesia, los sacerdotes, la vida consagrada, los laicos, el Papa, la redención del mundo ".






A fines de enero de 1998 sufrió la ruptura patológica de su brazo izquierdo. El tumor había desparasitado el hueso humeral. Inmovilizaron su brazo, pero el dolor fue muy fuerte. Recuerdo que en el automóvil, yendo a la clínica, me dijo: "Fernando, un perro flaco no echa de menos las pulgas" y después de un momento de silencio agregó: "Si el Señor así lo quiso, la Virgen es feliz". Sea bendita su voluntad ". 
A partir de este momento, a pesar de que los dolores fueron fuertes, nunca lo escuché quejarse, ni preguntarse por qué Dios permitió esto. Se confió totalmente a las manos del Señor. Era evidente que tenía la certeza de que su encuentro con el Padre ya estaba muy cerca.

El 2 de febrero me pidió la unción de los enfermos. Parecía que la muerte podía llegar en cualquier momento. Saludó a cada uno de los presentes y habló con cada uno, nos dio las gracias y pidió perdón por todo. Él me dijo: "Lo que sea que necesites, me lo pides en el cielo". 
Todo sucedió con gran serenidad y paz. Parecía que ya estaba deseoso de encontrarse cara a cara con Dios. Era la certeza de que había nacido de su virtud de la esperanza.

Todos oramos cerca de él cuando recibió una llamada telefónica del Santo Padre. Con voz segura, le dijo: "Santo Padre, voy al cielo. Desde allí continuaré orando por usted y ayudándolo en su servicio a la Iglesia. Le renuevo mi completa disponibilidad».

El 4 de febrero, alrededor del mediodía, volvió a invocar a la Virgen de la luz y la esperanza. El padre Carlos, hoy obispo de Chascomús, sugirió que rezara el Ave María y terminando se detuvo en la última frase: "¡ahora y en la hora de nuestra muerte!" Lo repitió tres veces y concluyó: "¡Amén, Amén, Amén!". Luego, dirigiéndose a nosotros que estábamos allí, dijo: "Gracias, adiós, ¡adiós! Los espero en el cielo! Les doy mi última bendición! ", y en un momento de silencio su mirada se volvió hacia la imagen de la Virgen de Luján, su rostro se iluminó y exclamó:" ¡María! ¡María! ¡Madre! ¡Madre! ". Y a partir de este momento ya no habló más, pasando ya a una respiración cada vez más profunda y débil, pero sin perder la conciencia.

Pasó una noche más o menos tranquila, pero se notaba que tenía dolores severos. Nosotros continuamos quedándonos allí en silencio y orando. 
Poco antes del mediodía, viendo que empeoraba su condición, junto con todos los sacerdotes presentes concelebramos la Eucaristía frente a su cama. La concelebración fue presidida por Monseñor Karlic, arzobispo de Paraná y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Después de la Santa Misa rezamos por la recomendación del alma y el rosario, dirigida por el propio Monseñor Karlic. Mientras tanto, su respiración se hizo cada vez más débil. 
Al final del rosario, y en el mismo momento en el que llegamos a la conclusión de la oración de la Salve, el cardenal entregó su alma a Dios. Era una en punto de la tarde del 5 de febrero de 1998, el primer jueves del mes.

Termino con las palabras que escribió el hermano Roger de Taizé sobre él: "Con el don de su vida, el cardenal reflejaba la imagen de una Iglesia que en los pequeños detalles se muestra acogedora, cerca del sufrimiento de los hombres, presente en la historia y atento a más pobre. Era consciente de esta gran verdad de la fe: cuánto más nos acercamos a la alegría y la sencillez evangélica, más podremos transmitir las certezas que provienen de la fe ... Pironio, hombre de Dios, que irradia la santidad de Dios en la Iglesia".
 
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martes, 19 de junio de 2018

HOMENAJE EN NUEVE DE JULIO - PARTE II


DIÓCESIS DE NUEVE DE JULIO
CARDENAL PIRONIO 20 ANIVERSARIO
SANTA MISA  en conmemoración de su ordenación episcopal

31 DE MAYO
El obispo diocesano presidió la Misa concelebrada por los padres Guillermo Gómez y Ariel Palanga. 
La predicación de Mons. Torrado Mosconi estuvo centrada en la acendrada devoción mariana de Pironio -ya que es la fiesta litúrgica de la Visitación de María- luego el P. Guillermo relató y compartió sus impresiones sobre el acto llevado a cabo el día anterior en la Legislatura de Buenos Aires, se leyó un detallado y sentido testimonio de la Hna. María del Carmen ocd, del Carmelo “San José” de nuestra ciudad, recordando la intervención de Pironio en la fundación de dicho monasterio carmelitano y el vínculo estrecho que siempre mantuvo con él hasta el día de su partida. Y, para finalizar, se proyectó un video del Cardenal nuevejuliense con el Papa san Juan Pablo II durante una de las primeras Jornada Mundial de la Juventud, de las cuales Pironio fue impulsor y organizador.

VIDEO
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CENTRO CULTURAL CARDENAL PIRONIO
MUESTRA PERMANENTE

Mons. Fernando Vérgez, regaló a Mons. Ariel algunos objetos pertenecientes al fallecido purpurado entre los que se cuentan su capelo de Cardenal, algunas insignias y ornamentos litúrgicos y varios libros de su autoría. 
Estos objetos tan significativos y valiosos, verdaderas “reliquias” por su valor afectivo más que material, se expondrán en dicho Centro para que feligreses y visitantes tengan acceso a ellos. 
Se expondrá también un Rosario regalado por Sor Lucía de Fátima (una de las tres “pastorcitas” que tuvieron un encuentro con la Virgen, luego monja carmelita en Portugal) al Cardenal, que este obsequiara a su hermana Zulema y luego pasará al Grupo de Jóvenes de la Iglesia catedral.


FOTOS Gentileza de Alejo Perez Landaburu

fotos y cartas del Cardenal Quarraccino

solideo y faja episcopal

solideo cardenalicio

misal romano, solideo, birreta y cordón que sostiene la cruz pectoral

Birreta cardenalicia



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Fotos en Facebook 
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Con información Diócesis Nueve de Julio

domingo, 17 de junio de 2018

Monseñor Malfa en Roma


JORNADA EN MEMORIA 
DEL SIERVO DE DIOS 
CARDENAL EDUARDO PIRONIO

PONENCIA DE MONSEÑOR CARLOS H. MALFA (Secretario general de la CEA)

PALACIO SAN CALIXTO
31 de mayo de 2018


Espiritualidad que nace del Misterio Pascual

Estimado Sr. Embajador ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter; estimados señoras y señores presentes. En nombre de la Conferencia Episcopal Argentina, celebro con sincera gratitud la iniciativa de recordar al Siervo de Dios, Cardenal Eduardo Francisco Pironio,  al cumplirse 20 años de su partida a la casa del Padre.  La bondad de su presencia como sacerdote y obispo, tanto en el país como en América Latina como en la Santa Sede, es reconocida porque “pasó haciendo el bien” a tantísimas personas, comunidades e instituciones.



Mons. Malfa en Roma en la clausura de la fase diocesana (2016)

En el marco de esta primera sesión titulada “La herencia del Cardenal Pironio”, intentaré acercarlos a la riqueza de su espiritualidad experimentando el gozo y la responsabilidad de transmitir algo de su legado espiritual, como testigo privilegiado por aquello de que “hemos visto y oído, contemplamos y tocaron nuestras manos…” (1Jn. 1, 1).














Me propongo hacerlo desarrollando brevemente tres puntos : la espiritualidad del Cardenal Pironio, el fundamento pascual de esa espiritualidad, yla figura de Pironio como testigo y profeta  en tiempos de Pablo VI y Juan Pablo II.  



La espiritualidad del Cardenal Pironio



 “No hay más que una espiritualidad cristiana, la de realizar plenamente el Evangelio”, en palabras del propio Card. Pironio.[1] “Ello nos irá dando una progresiva transformación en Cristo por la acción santificadora del Espíritu. No hay más que una sola vocación definitiva - decía -: la de ser santos. “Nos eligió en Él (en Cristo) para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia” (Ef 14)”.

Hombre del Espíritu, profundamente humano y todo de Dios. Nadie que se encontrara con el Cardenal Pironio podía dejar de percibir la serena irradiación de su presencia, de llevarse algo de Dios. Un breve contacto con él, una palabra, una mirada bastaban para pacificar el alma, y para que surgiera desde lo más hondo el deseo de ser más buenos y sencillos, más humildes y fraternos.








Como lo definiera el padre Lucio Gera, Pironio “era ante todo teólogo, un verdadero conocedor de Dios”, no solo en el sentido intelectual, sino fundamentalmente en la profundidad del encuentro, del seguimiento y de la identificación con Cristo. Su ser profundamente humano y todo de Dios le permitía entrar desde el corazón de Dios en el corazón de cada persona y con fina sensibilidad, hablarle en un lenguaje sencillo y claro, haciendo suyas sus alegrías y sufrimientos. Todo lo humano tenía un eco en su corazón de padre y pastor. Todo lo bueno y noble del mundo y de la historia era por él amado y valorado. Todo lo inherente a la vida humana era objeto de su comprensión y respeto. Y así era inmediatamente percibido  por todo aquel que lo encontraba.

Quienes tuvimos la gracia de conocerle y tratarle, podemos reconocernos en las palabras del Hermano Roger: “Pironio, hombre de Dios, irradiaba la santidad de Dios en la Iglesia. Cuántas veces me ha ocurrido decir: ‘actualmente los santos existen y el cardenal Pironio es uno de ellos’ (…). Tenía un alma mística y eso nos permitió ahondar en el sentido de la Iglesia una, santa y católica. Y si en Taizé tenemos un gran amor por esta comunión única que es la Iglesia, - subrayaba el Hno. Roger- él ha sido uno de los que nos han abierto la puerta”.

Como se ve, a la par de su presencia siempre luminosa, también su predicación y su palabra poseían una autoridad espiritual y moral, hecha de servicio, fidelidad y oración, de acogida y de esperanza, capaz de animar y orientar, con la fuerza del Espíritu Santo, una vida entera.

Y es que los santos no sólo tocan profundamente lo más íntimo del hombre y contagian santidad, también perciben inmediatamente como por connaturalidad la acción del Espíritu en otras almas santas.

Estamos ante un hombre que vivió de manera extraordinaria las dimensiones contemplativa, relacional y pastoral con una clara consciencia del momento histórico y de los contextos culturales, sociales y políticos en los que actuó. Estamos ante un hombre que ha entrado con coraje en la historia, como enviado, acogiendo las angustias y esperanzas de los hombres, anunciando el Evangelio y acercando el hombre a Dios. Pero sobre todo estamos ante un testigo que ha “visto al Invisible”, que ha experimentado honda y vitalmente el amor del Padre y se ha hecho “otro Cristo”.

En la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido, percibimos su vida como una sinfonía espiritual al servicio de la liberación integral de las personas y de los pueblos, desde el Evangelio y desde el corazón de la Iglesia.

Su Testamento espiritual nos sitúan ante la verdad primera y última de una vida vivida en plenitud:

Fui bautizado en el nombre de la Trinidad Santísima; creí firmemente en Ella, por la misericordia de Dios; gusté su presencia amorosa en la pequeñez de mi alma (me sentí inhabitado por la Trinidad). Ahora entro «en la alegría de mi Señor», en la contemplación directa, «cara a cara», de la Trinidad. Hasta ahora «peregriné lejos del Señor». Ahora «lo veo tal cual Él es». Soy feliz ¡Magníficat!

No es posible hablar de la espiritualidad del Card. Pironio sin hacer una referencia a María, la Madre de Jesús. Las páginas y las oraciones más bellas que conservamos de Pironio, se refieren o están dirigidas a la Madre de Jesús, a la que nombra en cada escrito, en cada meditación como la fiel, la servidora, la pobre o la contemplativa, … Ella está en el principio de su vida - que la consideraba un milagro de la Virgen de Luján.


El fundamento pascual de la espiritualidad del Cardenal Pironio




En el arco de su vida se percibe y se manifiesta que la raíz de su espiritualidad es el Misterio Pascual de Cristo. 

Fuente de inspiración de su palabra, sus actitudes y sus acciones, tanto en la predicación, en los criterios con los que asesoraba y acompañaba a cantidad de personas y grupos; como en la toma de decisiones, muchas de enorme peso. 

Podemos afirmar que Pironio vivió una gracia especial de convicción, comprensión y anonadamiento ante el Misterio Pascual: 
“Ser fieles al Evangelio implica esencialmente vivir y comunicar la alegría profunda del Misterio Pascual”, solía decir.[2] “El Padre, la Cruz, la Esperanza y María”, claves asimismo de su espiritualidad, se entienden en el Misterio de la Pascua.
Estamos ante la razón, el fundamento y el sentido de la fe cristiana, pero hay en el pensamiento del Card. Pironio un modo original de establecer desde el Misterio Pascual la relación Iglesia y mundo, “es decir entre el Pueblo de Dios y el género humano” (1970)[3], entre historia de salvación e historia humana.

Esta vinculación la observamos en sus textos proféticos de los años ´60 y ’70, de claro corte postconciliar, donde nos habla del “hombre nuevo” nacido de la Pascua: “La resurrección de Jesús no es simplemente un signo que confirma su misión (Jn, 2, 18-22). Ni es sólo el principio de nuestra propia resurrección y la garantía de nuestra fe (1 Con. 15,22s). Fundamentalmente, la resurrección de Cristo es la manifestación del hombre nuevo”.[4]

“Cristo inaugura la nueva creación. Las cosas empiezan a relacionase con Dios y entre sí de un modo nuevo. (Escritos Pastorales: 59).

“Hecho a imagen de Dios y asociado al misterio pascual de Cristo, el hombre (el ser humano) es llamado a realizar su vocación divina, a ser el artífice de su propio destino, el sujeto activo y creador de su historia. Es el hombre liberado en Cristo (Gál 5,1) de la esclavitud fundamental del pecado (Rom 6, 6ss) y de todas sus consecuencias (egoísmo, ignorancia, miseria, muerte, etc)

El hombre nuevo - para Pironio - es esencialmente para los otros. El que aprende a descubrir que cada persona es su prójimo (Lc 19,29ss) Y se siente impulsado a completar la creación, a construir el mundo, a realizar la historia. No sueña con el futuro sin hacerlo, sino que todos los días va creando futuro.


La figura de Pironio como testigo y profeta  en tiempos de Pablo VI y Juan Pablo II.

En los años como obispo de Mar del Plata y como secretario general del CELAM, era común oír a Pironio hablar de la “hora de la Pascua” y de “la Iglesia comunidad pascual”. Dice por ejemplo: “La Iglesia en América latina está viviendo “su hora”. No es precisamente la hora del triunfo o del prestigio. Es la hora del desprendimiento y la muerte, de la presencia y la donación, de la cruz y la esperanza. Algo definitivamente nuevo y comprometedor está obrando el Espíritu de Dios en nuestra Iglesia” (Escritos Pastorales, presentación).

Era su profético modo de describir la situación que se vivía en la Argentina y en otros países del Continente, de violencia, desigualdad social, injusticia; al mismo tiempo de aires de liberación y búsqueda de soluciones nuevas. “Como obispo latinoamericano, Pironio conoció la cruz que carga un padre que no tiene alimento suficiente para sus hijos, la madre de un hijo desaparecido, un joven desocupado. De esta experiencia de pastor nace su enseñanza en cuanto a la promoción, la liberación, la dignidad”. Y sin embargo siempre supo asumir con valentía, serenidad y esperanza, estas situaciones de dolor, arrojando sobre ellos una mirada de fe, e invitando a superar las dificultades mostrando al hombre sus propias riquezas humanas, no como quien habla desde fuera, sino como el padre, el hermano, el amigo que comparte el dolor y va haciendo el camino del hombre.





Al celebrar los 50 años de Medellín debemos recordar el rol clave que tuvo el entonces Mons. Pironio, sea en la preparación como en el desarrollo de aquella conferencia que definió como acontecimiento salvífico y nuevo Pentecostés para la Iglesia en América Latina. Era la encarnación del concilio en aquel continente ratificada con la histórica presencia del Beato Pablo VI, quien diría al recibir y aprobar las conclusiones que se trataba “de un verdadero monumento histórico de la Iglesia en América Latina”.

Baste mencionar que contemplación y acción, misterio Pascual e historia, fueron también las claves para su aguda percepción y reflexión teológica en torno a la liberación (1970) de la que Juan Carlos Scannone dice que “acentúa el carácter integral y evangélico de la liberación, enfocándola preferentemente desde una perspectiva bíblica y eclesial. No adopta la mediación socioanalítica, sino la ética-antropológica”.[5]

El testimonio de un mártir y santo, como será proclamado en breve por el papa Francisco, Monseñor Romero, da cuenta de la importancia de aquel acontecimiento. Dice Monseñor Oscar Romero en su primera Carta Pastoral como arzobispo de El Salvador, en la que cita a Pironio en tres ocasiones:

"Con emoción de pastor me doy cuenta de que la riqueza espiritual de la Pascua, la herencia máxima de la Iglesia, florece entre nosotros y que ya se está realizando aquí el deseo que los Obispos expresaron en Medellín al hablar a los jóvenes: “que se presente, cada vez más nítido en América Latina, el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y PASCUAL, desligada de todo poder temporal y audazmente comprometida en la liberación de todo el hombre y de todos los hombres” (Medellín, Juventud, n. 15).

“Los Obispos proclamaron que la Iglesia no podía sentirse indiferente ante “un sordo clamor de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte” (Pobreza, 2). (…) Hora difícil. “Hora –diría el Cardenal Pironio- de cruz y de esperanza, de posibilidades y riesgos, de responsabilidad y compromiso” (Mons. Oscar Romero cita a Pironio, Escritos pastorales: 206) Mons. Romero.

El itinerario espiritual del Card. Pironio nos muestra a un contemplativo con los pies en la tierra, “con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo” como decía Mons. Angelelli, y Pironio recodaba muchas veces.  "Lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos, es lo que les anunciamos" (1 Jn 1,1).

En 1976 en sus Meditaciones para tiempos difíciles - que ciertamente lo eran en nuestro país y él los sufría directamente -, escribe: “La contemplación no es olvido de la historia ni evasión de la problemática del mundo. Sería un modo absurdo de complacerse a sí mismo, dejando siempre en la penumbra al Señor. La contemplación verdadera es don del Espíritu Santo. Sólo se la consigue con limpieza de corazón y con hambre de pobres” (…) 

Los tiempos difíciles tienen que ser penetrados por eso desde la profundidad de la contemplación. Nos hace ver lejos y a lo hondo. También nos descubre las causas del mal: por qué suceden tales cosas…”

Una última palabra de gratitud por el paso del Card. Pironio en la historia de nuestro país y en la Iglesia, en América Latina y universal. De él se ha valido el Espíritu para abrir los caminos de la alegría del Evangelio, de la esperanza, de la opción por los pobres, y de santidad que hoy vive la Iglesia de la mano del Papa Francisco.

Muchas gracias.


NOTAS 
[1] Pironio, Card. Eduardo Francisco, Espiritualidad sacerdotal, en Iglesia Pueblo de Dios, Bogotá, 1970: 57-8.

[2] Pironio Card. Eduardo Francisco, Espiritualidad Sacerdotal, en Escritos Espirituales, 1976.

[3]Pironio Card. Eduardo Francisco, Iglesia y mundo, en Escritos pastorales, 1975: 51

[4]Pironio Card. Eduardo Francisco, Cristo Señor de la historia, en Escritos pastorales, 1975: 59

[5]Scannone, Juan Carlos (1982). «La teología de la liberación. Caracterización, corrientes, etapas». Stromata (38): 3-40. ISSN0049-2353.

[Fuente: Conferencia Episcopal Argentina]
Fotos: Cardenal Eduardo Pironio Blog  

Homenaje en Nueve de Julio [Parte I ]

[Fuente, texto y fotos:  Diócesis de Nueve de Julio]


Homenajes al Cardenal Pironio en Roma, 
Buenos Aires y en su pago chico

En el marco de las conmemoraciones que se están llevando a cabo con motivo de los veinte años de su partida y en torno a la fecha del 31 de mayo, día en que recibió la consagración episcopal el año 1964 en la Basílica de Luján, tuvieron lugar diversos actos de “memoria agradecida” por su vida, testimonio, mensaje y actualidad, tal como todos los conferenciantes coincidieron en definirlos.
La embajada argentina ante el Vaticano, la Acción Católica Argentina en Buenos Aires y la Diócesis en nuestra ciudad fueron los encargados de organizarlos.

Roma

Coordinados por el embajador Rogelio Pfirter en la sede de la Embajada de nuestro país ante el Estado del Vaticano, tuvo lugar un primer acto el día martes 29. Los cardenales Pietro Parolin, Secretario de estado del Vaticano; Angelo Sodano, Decano del colegio cardenalicio; Leonardo Sandri, argentino, ex alumno de Pironio y ahora Prefecto de una importante congregación vaticana; los obispos Fernando Vergez, actual Secretario de la gobernación del estado vaticano y antiguo secretario personal del Cardenal; Renato Boccardo, arzobispo de Spoleto en Italia y colaborador de Eduardo Pironio en la organización de las “Jornada Mundial de la Juventud” junto a una nutrida concurrencia de laicos, dirigentes, religiosos y eclesiásticos brindaron su testimonio acerca de diferentes facetas de la personalidad de nuestro ilustre convecino. La relevancia de los ponentes y participantes deja ver claramente la enorme estima que se guarda todavía allí a Pironio como la vigencia de su legado.

Buenos Aires
En el atardecer del miércoles 30, en el Salón dorado de edificio del antiguo Consejo deliberante-legislatura porteña y organizado por la Acción Católica Argentina, institución de la cual Pironio fue asesor y una de las que más está haciendo por mantener viva su figura y promover su causa de canonización. Expusieron, en tono de testimonio personal, el arzobispo de Bahía Blanca fray Carlos Azpiroz Costa, con una lúcida y cordial  consideración sobre la figura, el pensamiento y el legado pironiano; Beatriz Buzzetti Thomson por parte de la Acción Católica, subrayando lo avanzado del pensamiento de Eduardo Pironio sobre los laicos en la época anterior al Concilio; el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Mons. Oscar Ojea, quien lo definió, emocionado, como “auténtico profeta de la esperanza en tiempos difíciles”, poniendo de manifiesto la actualidad de ese ejemplo para nuestra patria hoy día.



Un dato significativo -no menor en estos tiempos- es la admiración y el entusiasmo que la figura del Cardenal suscita aún hoy entre los jóvenes que no lo conocieron personalmente ni fueron contemporáneos suyos, tal como quedó de manifiesto en el II Encuentro Nacional de Juventud celebrado en Rosario el fin de semana pasado.Entre la nutrida concurrencia de alrededor de doscientas persona, se encontraban el Secretario de Culto de la Nación doctor Santiago de Estrada, el actual encargado de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, Mons. Vicente Turturro, autoridades nacionales, funcionarios del gobierno de la Ciudad, amigos y antiguos colaboradores de Pironio. Asistieron, también, el sacerdote marianista José María Arnaiz y Mons. Antonio Aloisio, quienes fueron citados por los mismos expositores como testigos presenciales de diferentes momentos muy significativos de la vida del Purpurado.

En representación de nuestra diócesis nuevejuliense se hicieron presentes el obispo Mons. Ariel Torrado Mosconi, el párroco de la Iglesia catedral Pbro. Guillermo Gomez con algunos seminaristas. Intercalados a las conferencias, se proyectaron tres videos que recogían palabras del Cardenal y  varios sentidos testimonios de personas que lo conocieron muy de cerca y compartieron su trabajo en distintas etapas de su vida y en diferentes lugares y responsabilidades. Cabe mencionar que tal acto comenzó con la lectura de una misiva enviada por el intendente municipal Cdor. Mariano Barroso.Aunque la figura del Siervo de Dios fue considerada desde distintas facetas y perspectivas, hubo coincidencia en que se estaba ante una figura de profunda humanidad por su sensibilidad, capacidad de escucha y consejo así como indoblegable esperanza ante la adversidad y el sufrimiento. Todo ello -según postularon unánimemente los disertantes- denotan claramente la santidad de su vida, puesta en evidencia en la sencillez de lo cotidiano y la disponibilidad ante cualquier ser humano que tuviera delante de sí.


Nueve de Julio

El “pago chico” del purpurado argentino no fue ajeno a la efeméride conmemorada, que se enmarca dentro del año a él dedicado en el ámbito de toda nuestra diócesis.
El mismo día en que se recuerda un aniversario más de su ordenación como obispo en la basílica de Luján -donde también recibió el sacerdocio y está sepultado- se lo recordó en su localidad natal en la misma casa donde tuvo lugar su nacimiento, hoy convertida en Centro Cultural “Cardenal Pironio”.

El obispo diocesano presidió la Misa concelebrada por los padres Guillermo Gómez y Ariel Palanga. La predicación de Mons. Torrado Mosconi estuvo centrada en la acendrada devoción mariana de Pironio -ya que es la fiesta litúrgica de la Visitación de María- luego el P. Guillermo relató y compartió sus impresiones sobre el acto llevado a cabo el día anterior en la Legislatura de Buenos Aires, se leyó un detallado y sentido testimonio de la Hna. María del Carmen ocd, del Carmelo “San José” de nuestra ciudad, recordando la intervención de Pironio en la fundación de dicho monasterio carmelitano y el vínculo estrecho que siempre mantuvo con él hasta el día de su partida. Y, para finalizar, se proyectó un video del Cardenal nuevejuliense con el Papa san Juan Pablo II durante una de las primeras Jornada Mundial de la Juventud, de las cuales Pironio fue impulsor y organizador.Homenaje al Cardenal Pironio

Obsequios


Tal como lo había prometido cuando estuvo recientemente para el recuerdo de los veinte años del deceso de Eduardo Pironio y la inauguración del Centro Cultural, Mons. Fernando Vérgez, regaló a Mons. Ariel algunos objetos pertenecientes al fallecido purpurado entre los que se cuentan su capelo de Cardenal, algunas insignias y ornamentos litúrgicos y varios libros de su autoría.
Estos objetos tan significativos y valiosos, verdaderas “reliquias” por su valor afectivo más que material, se expondrán en dicho Centro para que feligreses y visitantes tengan acceso a ellos.



Allí mismo se expondrá un Rosario regalado por Sor Lucía de Fátima (una de las tres “pastorcitas” que tuvieron un encuentro con la Virgen, luego monja carmelita en Portugal) al Cardenal, que este obsequiara a su hermana Zulema y luego pasara al Grupo de Jóvenes de la Iglesia catedral.











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[el presente articulo está publicado con fines de archivo]

Cardenal Parolin rindió homenaje al Cardenal Pironio


Fuente VATICAN NEWS original en italiano. 
Traducción Nuria para "Cardenal Eduardo Pironio Blog" . 
Si va a utilizar está traducción cite la fuente y comunique al blog con anterioridad. 
Copyright 2018

JORNADA EN MEMORIA 
DEL 
SIERVO DE DIOS 
CARDENAL EDUARDO PIRONIO


EL SECRETARIO DE ESTADO 
CARDENAL PIETRO PAROLIN
 RECORDÓ AL CARDENAL PIRONIO

VATICAN NEWS 
ROMA 30 DE MAYO

Se ha llevado a Cabo hoy en Roma en el Palacio San Calixto una "Jornada en memoria del Siervo de Dios Eduardo Francisco Pironio", por el 20 aniversario de la muerte del cardenal argentino.




"No se puede explicar su existencia y las muchas tareas que se le confiaron - sostuvo el cardenal Parolin - sin considerar su amor incondicional a Cristo.
Estaba tan altamente unido a él que incluso en los momentos más difíciles, nunca perdía esa serenidad interior que alimentaba en él la esperanza.
Probado por una enfermedad larga y dolorosa, él fue capaz de alabar al Señor incluso en esa circunstancia, consciente de que la Cruz es fuente de vida y no de muerte.
Ciertamente fue un pasaje difícil, que el purpurado vivió sostenido de la asistencia frecuente a los sacramentos y de la oración ".

Él siempre estuvo al lado de aquellos en necesidad y en el sufrimiento

"La cruz se transformó en él en felicidad, no por la dimensión del sufrimiento y la fragilidad que la caracterizan, dijo el Secretario de Estado del Vaticano, sino como un instrumento de salvación. El cardenal Pironio precisamente porque estaba unido a Cristo Crucificado siempre estuvo al lado de los necesitados y sufriendo. Era el compañero de viaje de tantos pobres, de tantos desesperados, de las clases más desfavorecidas. Recordamos su actividad pastoral y caritativa entre los campesinos Mercedes en Argentina ".

Su contribución a las Jornadas Mundiales de la Juventud es fundamental

"Quería llevar el Evangelio - continua el cardenal Parolin - entre los que se encontraban en las situaciones más difíciles, que estaban inmersos en problemas existenciales y económicos. La suya era la presencia de Cristo en medio del mundo. En particular, quiso involucrar a todos en la evangelización para conducirlos a Cristo y como presidente del Consejo Pontificio para los Laicos dio un fuerte impulso, a fín que todos los bautizados fueron protagonistas y no observadores. Así como fue grandiosa y fundamental su contribución a las celebraciones de las Jornadas Mundiales de la Juventud ".

A las críticas, respondió ofreciendo la paz, perdón y caridad fraterna

"Sin embargo, no se puede comprender al Cardenal Pironio, este hijo de inmigrantes friulanos en Argentina, sin ver en él un hombre de las Bienaventuranzas. Recordamos - dijo Parolin: que una de las pruebas que tuvo que superar fue la crítica a su trabajo. Juicios a menudo expresados también por personas que ocupan puestos en la Iglesia. él siempre respondió a quienes lo criticaron con la oferta de la paz, el perdón y la caridad fraterna. Incluso cuando las palabras se convirtieron en calumnia, el Siervo de Dios no cambió su actitud hacia sus acusadores: la oración y el perdón caracterizaron su comportamiento ".

La Virgen María siempre ha estado presente en su vida

"Ahora que descansa en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, ha coronado su sueño de querer estar para siempre junto a la Virgen María en el corazón del santuario más querido por los argentinos. A ella miraba como modelo para seguir fielmente a Cristo, a ella le pedía las gracias necesarias para su vida sacerdotal y en el ejercicio de su ministerio episcopal, a ella le ofreció las necesidades de la gente para que intercediera ante Dios. "
En este sentido, Parolin recordó las palabras elocuentes en su testamento: "Doy gracias al Señor que me hizo entender el misterio de María en el misterio de Jesús y porque la Virgen ha estado presente en mi vida personal y en mi ministerio. A ella le debo todo. Confieso que la fecundidad de mi palabra se la debo a ella. Mis grandes días, de cruz y alegría, siempre le han sido fechas a Marianas".

Al servicio de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada
"A María - concluyo Parolin - miraba también en su servicio a la Iglesia en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Siempre fue un verdadero padre y amigo de muchos hombres consagrados y consagradas que encontraron en él un apoyo irremplazable ".

Homenaje en Roma (20° aniversario)

Con motivo del 20° aniversario 
del fallecimiento del Cardenal Pironio 
tuvo lugar en Roma un homenaje en el día 
de la ordenación episcopal del purpurado 


TODAS LAS PONENCIAS EN ESPAÑOL:


INTERVENCIÓN DEL CARDENAL PAROLIN (SECRETARIO DE ESTADO, EN ESPAÑOL)

INTERVENCIÓN DEL CARDENAL SANDRI (EN ESPAÑOL)

INTERVENCIÓN MONS. MALFA

INTERVENCIÓN MONS. VÉRGEZ (EN ESPAÑOL)

INTERVENCIÓN MARÍA GRAZIA TIBALDI (ACCIÓN CATÓLICA, EN ESPAÑOL)




Twitter Cardenal Sandri







Lo siguiente son las crónicas periodísticas 
del encuentro en el Palacio San Calixto


OSSERVATORE ROMANO
30 de mayo. (traducción del italiano por Nuria para "Cardenal Pironio Blog")

Hace veinte años moría el Cardenal Eduardo Francisco Pironio. Por ello la embajada argentina ante la Santa Sede organizó el miércoles 30  de mayo una jornada conmemorativa del Siervo de Dios en Palacio San Calixto. Publicamos a continuación extracto de las reflexiones del cardenal secretario de estado que dió la introducción a la jornada, del cardenal prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales que después de haber celebrado la misa para los participantes expositores en la iglesia de Santa Maria della Scala, abrió la sesión dedicada al legado espiritual del purpurado argentino, y también del obispo secretario general de la gobernación del Estado Ciudad del Vaticano que fue el primero en tomar la palabra refiriéndose a la vida y la actualidad del Cardenal Pironio.


ACI PRENSA
31 de mayo de 2018
Cardenal Parolin recuerda en Roma 
al Siervo de Dios argentino Eduardo Francisco Pironio

En Roma, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, recordó la figura del Siervo de Dios argentino Eduardo Francisco Pironio en ocasión del vigésimo aniversario de su muerte en una conferencia en la que destacó su amor por los necesitados y su actitud frente al cáncer.

En el acto, que estuvo organizado por la Embajada de la República Argentina, el  Cardenal destacó que “de él se entreveía aquella serenidad que sólo la amistad con Dios puede alimentar”. "Se entreveía otra dimensión, aquella de la unión con Cristo”, que era “todo para él y el conjunto de todas las cosas”, “era la razón de su vida”.


El Secretario de Estado se refirió también a la enfermedad que sufrió y durante la cual fue “consciente de que la Cruz es fuente de vida y no de muerte”, lo que se ve reflejado en sus palabras en las que “se transparentan además de la confianza incondicional en la Providencia, el sentido de gratitud a Dios, como Aquél que dona y quita en vista de un bien mayor”, subrayó.

“La Cruz se transformó para él en felicidad, como instrumento de salvación” y “estuvo siempre junto a quienes estaban necesitados y vivían en el sufrimiento. Fue el compañero de viaje de tantos pobres, de tantos desesperados, de las clases más desfavorecidas”, defendió.

Sobre su labor misionera, recordó que quiso “llevar el Evangelio entre quienes se encontraban en las situaciones más difíciles. La suya era la presencia de Cristo en medio del mundo. Era como la caricia de Dios para tantas personas que se dirigían a él y que sabían que encontrarían un padre y un hermano”.

El Cardenal argentino Eduardo Francisco Pironio fue declarado por Benedicto XVI Siervo de Dios el 23 de junio de 2006.




LA NACIÓN 
30 de mayo 2018

ROMA.- A veinte años de su muerte, la figura del cardenal argentino Eduardo Pironio fue recordada hoy por altos prelados del Vaticano en una jornada especial para honrar su memoria, organizada por la embajada argentina ante la Santa Sede.


"Los que conocieron a Pironio saben que irradiaba una serenidad que sólo la amistad con el Señor puede dar. Impresionaba la atención que le daba a cada uno como si fuera la única persona. Se podía entrever su unión con Cristo: Cristo para él era todo, era la razón de su vida", destacó el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y segundo del Papa, que abrió la conferencia.

Al igual que los otros expositores -introducidos por el embajador argentino ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter-, Parolin recordó las características que tuvo esta gran figura de la Iglesia argentina, pero también de la curia romana, muy similares a las del actual Pontífice. "Pironio siempre estuvo del lado de los crucifijados, fue compañero de viaje de tantos pobres, tantos desesperados, que encontraban en él un padre y un hermano. Su puerta siempre estaba abierta. Quería involucrar a todos en la evangelización", elogió Parolin.
[...]

"Era profético su modo de describir la situación que se vivía en la Argentina y en otros países del continente de violencia, desigualdad social, injusticia: al mismo tiempo aires de liberación y búsqueda de soluciones nuevas", subrayó el obispo de Chascomús, Carlos Malfa, representante de la Conferencia Episcopal Argentina en la jornada, que fue secretario de Pironio cuando fue obispo de Mar del Plata. "Como obispo latinoamericano Pironio conoció la cruz que carga un padre que no tiene alimentos suficientes para sus hijos, la madre de un hijo desaparecido y un joven desocupado", indicó Malfa.

Tal como recordó el obispo italiano Renato Boccardo, que colaboró con él en la realización de diversas JMJ, cuando san Juan Pablo II lo nombró en 1984 presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, el propio Pironio confesó que "me parecía haber retrocedido a un cargo de serie B". Pero que más tarde se dio cuenta de que eso había sido una "promoción, porque los laicos son la mayoría del pueblo de Dios".

El cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, que conoció a Pironio cuando era rector del seminario donde se formó, leyó la afectuosa carta que le escribió para su ordenación sacerdotal, en diciembre de 1967, cuando le deseó que su vida fuera "sencillamente una permanente presencia de Cristo entre los hombres". "Auspiciamos que su camino de beatificación pueda proceder sin ninguna dificultad ".

Sonrisa y sintonía con los jóvenes
El cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio y ex secretario de Estado durante el pontificado de Juan Pablo II, destacó la estima que le tuvo el papa polaco a "esta gran figura de pastor que contribuyó mucho a hacer bello el rostro de la Iglesia" y su rol clave en las JMJ.

Todos los expositores recordaron no sólo la sonrisa, espiritualidad y sintonía con los jóvenes de Pironio, sino también el hecho de que, tanto en América latina, como en Roma, fue muy criticado, incluso calumniado. Pero que él siempre reaccionó a eso con mansedumbre y perdonando a sus enemigos. "Podemos decir con franqueza que no siempre fue bien comprendido ni en América latina, ni en Roma, por su trato y decisiones, pero esto no debe escandalizarnos", admitió Sandri.

El arzobispo español Fernando Vérgez Alzaga, que durante 23 años fue secretario personal de Pironio y que fue nombrado por Francisco secretario general del Governatorato -la administración central del Estado del Vaticano-, evocó en forma muy emotiva la entereza con la que enfrentó la enfermedad, un cáncer de huesos y la muerte, el 5 de febrero de 1998, a los 77 años. "El cardenal aceptó la enfermedad, pero no en forma pasiva: luchó contra ella, se preguntaba por qué y su conclusión era siempre la misma: la oración aprendida en friulano, que decía ' El Señor sabe lo que hace, si el Señor quiere que sea así, la Virgen está contenta, sigamos adelante'. No es resignación, sino esperanza cristiana", contó. "Pese a los fuertes dolores, pidió que no se permitiera la suministración de morfina si no era estrictamente necesario. Nunca sentí que se quejara, sino que se rindió totalmente en manos del Señor. Nos falta un sabio y un amigo".

El padre argentino Augusto Zampini, director del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que no lo conoció, subrayó finalmente la actualidad del mensaje de Pironio, "su amor por los pobres, que remarcaba que había que aprender a leer los signos de los tiempos y que no hay que mirar los síntomas, sino las causas y que esto da esperanza de cambio". "Pironio hablaba de una Iglesia en camino, Francisco de una iglesia en salida".

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Fuente: La Nación & Aciprensa